Los habitantes de Alberta rechazaron por un margen de tres a uno la propuesta de avanzar hacia una posible independencia de Canadá, de acuerdo con los resultados preliminares del referéndum celebrado en la provincia. Sin embargo, más de 500 mil personas respaldaron la convocatoria a una consulta vinculante sobre la separación, una cifra que los promotores del movimiento consideran una base para continuar su actividad política.

Jeffrey Rath, portavoz del Alberta Prosperity Project, calificó el resultado como un avance para el movimiento separatista, pese a la derrota. Sostuvo que la iniciativa logró consolidar apoyos y que los contactos con funcionarios del Gobierno de Estados Unidos fueron útiles para buscar respaldo ante una eventual independencia.

El politólogo Jared Wesley, de la Universidad de Alberta, consideró que el separatismo podría perder protagonismo, pero que sus simpatizantes podrían concentrarse en otras demandas. Durante la misma jornada electoral, los ciudadanos votaron cinco propuestas no vinculantes relacionadas con inmigración, entre ellas otorgar mayores facultades al gobierno provincial en esa materia y exigir una prueba de ciudadanía para votar. Los resultados preliminares indicaban que las cinco propuestas habían sido aprobadas.

Wesley señaló que el movimiento separatista comparte afinidades con sectores populistas de derecha de Canadá y con el movimiento MAGA de Estados Unidos. A su juicio, las propuestas sobre inmigración podrían convertirse en una nueva vía para mantener activa esa base política.

Los vínculos de los independentistas con figuras y autoridades estadounidenses también generaron controversia. Algunos integrantes del movimiento, incluido Rath, viajaron a Washington para reunirse con representantes del Gobierno de Donald Trump y buscar apoyo para su causa. Cory Morgan, fundador del Partido de la Independencia de Alberta, consideró que esos acercamientos provocaron desconfianza entre parte de la población y limitaron el crecimiento del movimiento.

Morgan sostuvo que el resultado mostró que la mayoría de los habitantes de Alberta no quiere separarse de Canadá, aunque consideró que los más de 500 mil votos favorables a una nueva consulta representan un punto de partida para los independentistas.

El contexto de las relaciones con Estados Unidos también influyó en el debate. De acuerdo con Wesley, las tensiones comerciales y las declaraciones de Trump sobre una posible anexión de Canadá redujeron la disposición de algunos ciudadanos a respaldar una división del país.

En Quebec, otro territorio con un movimiento independentista histórico, el Partido Quebequés se comprometió a no convocar un referéndum de separación mientras Trump permanezca en la presidencia estadounidense.

Aunque el resultado cerró la posibilidad inmediata de avanzar hacia una consulta vinculante en Alberta, el respaldo obtenido por los separatistas mantiene abierta la discusión sobre el futuro de ese movimiento y las demandas políticas que podrían impulsar en adelante.

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