La intensa ola de calor que afectó a Europa durante la segunda quincena de junio provocó más de 3 mil muertes adicionales en Francia y Bélgica, de acuerdo con balances preliminares difundidos este viernes por las autoridades de ambos países.

Según especialistas, este episodio fue el más intenso registrado en Europa para un mes de junio y habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático.

Un análisis de la agencia AFP indica que alrededor de 410 millones de personas, equivalentes a dos tercios de la población europea, estuvieron expuestas al menos una vez a temperaturas superiores a los 35 grados Celsius entre el 15 y el 30 de junio.

Durante ese periodo, Alemania, Polonia, Eslovaquia, República Checa y Hungría alcanzaron récords históricos de temperatura, mientras que Reino Unido, Suiza y Francia registraron el junio más cálido desde que existen mediciones.

En Francia, la agencia de salud pública reportó un incremento cercano al 30 por ciento en las defunciones durante la última semana de junio, lo que representa 2 mil 25 fallecimientos adicionales respecto a la semana anterior. No obstante, advirtió que la cifra podría ser mayor, ya que el cálculo se basa únicamente en certificados electrónicos de defunción.

Por su parte, Bélgica informó un aumento del 39 por ciento en la mortalidad entre el 18 y el 29 de junio, equivalente a mil 222 muertes adicionales, y calificó la ola de calor como un fenómeno excepcional.

España también reportó un fuerte impacto. El Instituto de Salud Carlos III atribuyó al menos mil 28 fallecimientos al calor durante junio, el doble de los registrados en el mismo mes del año anterior.

Las autoridades sanitarias señalaron que los adultos mayores fueron el grupo más afectado. En Bélgica, casi la mitad de las víctimas tenía 85 años o más, mientras que en Francia la mayoría de las defunciones correspondió a personas mayores de 65 años, aunque también se observó un aumento entre personas de 45 a 64 años.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, propuso fortalecer la red de centros de atención para proteger a la población vulnerable, especialmente ante el incremento de muertes registradas en domicilios particulares.

Además del impacto en la salud, la ola de calor ha agravado la sequía y favorecido la propagación de incendios forestales. Este viernes, cientos de bomberos continuaban combatiendo un incendio en el sur de Francia que ya ha consumido alrededor de 950 hectáreas, mientras que la región italiana de Véneto declaró el estado de emergencia por la sequía.

Los expertos anticipan que la evaluación completa de los efectos de este episodio tomará varios meses. Como referencia, las olas de calor de 2003 y 2022 provocaron aproximadamente 70 mil y 61 mil muertes, respectivamente, en Europa.

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