Un juez de la Corte Suprema de Brasil autorizó que la policía interrogue al expresidente brasileño Jair Bolsonaro, luego de que un arma registrada a su nombre fuera encontrada en posesión de un integrante de su equipo de seguridad.
De acuerdo con la resolución emitida por el magistrado Alexandre de Moraes, Bolsonaro deberá rendir declaración el próximo martes en su domicilio.
El caso se originó el lunes, cuando agentes policiales realizaron una inspección vehicular en Brasilia y localizaron una pistola Glock calibre nueve milímetros con cargador, registrada a nombre del exmandatario.
Según el hombre que portaba el arma, integrante del equipo de seguridad oficial de Bolsonaro, la pistola estaba siendo trasladada para una reparación.
La defensa del exgobernante informó al tribunal que el arma se encontraba legalmente registrada y resguardada en su residencia. Asimismo, sostuvo que personal de seguridad retiró una pieza esencial del mecanismo para inutilizarla temporalmente, sin conocimiento de Bolsonaro, debido a medicamentos psiquiátricos que podrían afectar su capacidad cognitiva.
Los abogados añadieron que el expresidente detectó posteriormente una falla en el arma y la entregó a un suboficial del Ejército para que fuera revisada.
Bolsonaro, de 71 años, cumple actualmente una condena de 27 años de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones presidenciales de 2022, en las que resultó vencedor el actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Desde marzo permanece bajo arresto domiciliario por motivos de salud, mientras se recupera de una neumonía. La medida deberá ser revisada al cumplirse 90 días de su implementación, plazo que concluye la próxima semana.
La defensa negó que el incidente relacionado con el arma tenga vínculo con la próxima revisión de la medida cautelar. También recordó que Bolsonaro ya había enfrentado anteriormente una etapa de prisión domiciliaria antes de ser encarcelado por un incidente relacionado con la destrucción de su dispositivo de monitoreo electrónico, hecho que la justicia interpretó como un intento de fuga.






