El papa León XIV presentó este lunes su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, documento en el que lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos de la inteligencia artificial y pidió que esta tecnología sea “desarmada”.

“La palabra es fuerte, lo sé, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento exige palabras capaces de captar la atención”, expresó el pontífice al referirse al uso del término.

Aunque las encíclicas son tradicionalmente cartas dirigidas a los obispos católicos, en las últimas décadas se han convertido en mensajes dirigidos al mundo entero sobre temas de relevancia global.

En el documento, León XIV también ofreció una de las disculpas más contundentes emitidas por el Vaticano respecto al papel histórico de la Iglesia Católica en la esclavitud.

“Resulta imposible no sentir un profundo dolor al contemplar el inmenso sufrimiento y la humillación padecidos por tantos”, escribió el Papa, al pedir “sinceramente perdón” en nombre de la Iglesia.

El pontífice vinculó el comercio de esclavos con el desarrollo actual de la inteligencia artificial, al advertir que existe el riesgo de normalizar nuevamente formas de explotación humana tanto en la producción de esta tecnología como en sus aplicaciones.

Asimismo, alertó sobre el surgimiento de “nuevas esclavitudes digitales” y comparó el momento actual con una encrucijada moral similar a la vivida durante la época de la esclavitud tradicional.

De manera inusual, el papa León XIV presentó personalmente la encíclica en el Vaticano acompañado por especialistas en inteligencia artificial, entre ellos Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense de IA Anthropic.

Durante su intervención, Olah reconoció que todos los laboratorios de inteligencia artificial operan bajo incentivos que en ocasiones pueden entrar en conflicto con la necesidad de actuar correctamente.

“Las interrogantes que plantea la IA trascienden el ámbito de la comunidad de investigación en inteligencia artificial, no solo por sus implicaciones, sino también por su propia naturaleza”, afirmó.

En la encíclica, León XIV también condenó el uso de inteligencia artificial en conflictos armados y advirtió sobre el riesgo de una nueva carrera armamentista basada en esta tecnología.

“Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable”, sentenció el Papa.

El líder de la Iglesia Católica señaló que la IA podría hacer los conflictos más impersonales y reducir el umbral para recurrir a la violencia, al transformar la defensa en predicción de amenazas y reducir a las víctimas a simples datos.

Además, manifestó preocupación por el impacto de la inteligencia artificial en la política, especialmente mediante la manipulación de imágenes y videos, lo que podría exponer a las personas a información sesgada o engañosa.

El pontífice también habló de los riesgos del “colonialismo digital” y dirigió un llamado especial a quienes desarrollan inteligencia artificial, al señalar que cada decisión tecnológica refleja una visión sobre la humanidad.

“Los desarrolladores tienen una responsabilidad ética y espiritual particular, pues cada elección de diseño refleja una visión de la humanidad”, afirmó.

Finalmente, León XIV anunció la creación de una comisión para dar continuidad al análisis ético de la inteligencia artificial y sus efectos sociales, aunque reconoció que persisten grandes desafíos frente al acelerado avance tecnológico.

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