Meta y Microsoft están ajustando su estructura laboral para sostener el incremento en inversión en infraestructura de inteligencia artificial. El patrón es común: reducción de costos en capital humano y reasignación hacia gasto de largo plazo en cómputo y centros de datos.

En Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, se anunció el recorte del 10% de la plantilla (aproximadamente 8.000 empleos) y la eliminación de unas 6.000 vacantes no cubiertas. El objetivo declarado es compensar el aumento acelerado del gasto en IA. La empresa proyecta invertir en un solo año montos equivalentes a los destinados a esta área en los tres años previos. El planteamiento operativo implica que herramientas de IA permiten reducir la necesidad de equipos amplios en tareas previamente intensivas en personal.

Microsoft adopta un mecanismo distinto: un programa de retiro anticipado voluntario para cerca del 7% de su fuerza laboral en Estados Unidos (alrededor de 8.750 empleados). La medida, inédita en la historia de la compañía, se orienta a reducir costos estructurales sin recurrir a despidos masivos. El plan está dirigido a empleados con cierta antigüedad y edad combinada, excluyendo funciones clave como ventas.

Ambas decisiones responden a un mismo condicionante: el aumento significativo del gasto de capital asociado a la IA. Microsoft, socio estratégico de OpenAI, ha incrementado su inversión en centros de datos para atender la demanda de servicios de nube vinculados a modelos generativos. Meta, por su parte, acelera el desarrollo de infraestructura propia para entrenamiento y despliegue de modelos.

El cambio es estructural. La inteligencia artificial deja de ser un área de innovación y pasa a organizar la asignación de recursos corporativos, incluyendo la gestión de personal. Se consolida un modelo con menor número de empleados en funciones generalistas y mayor concentración en perfiles técnicos especializados.

El efecto agregado es dual: incremento potencial de eficiencia y márgenes a mediano plazo, junto con reducción sostenida de puestos en tareas susceptibles de automatización. La política de recursos humanos se integra así como instrumento financiero para sostener la transición tecnológica.

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