Un ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán inició a las 08:15 horas de Israel con bombardeos sobre Teherán, en lo que autoridades israelíes calificaron como la mayor operación aérea en la historia de su fuerza militar.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que la ofensiva continuará “el tiempo que sea necesario” y sostuvo que existen indicios de que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, podría haber muerto en el ataque. Horas después, el canciller iraní aseguró que Jamenei y los altos mandos permanecen con vida.
El presidente Donald Trump confirmó la participación estadounidense en la operación y declaró que, según reportes recibidos, la muerte del ayatolá sería verídica. La Casa Blanca informó que el mandatario sigue la situación desde Florida y mantiene comunicación con el gobierno israelí.
El ejército israelí indicó que alrededor de 200 aeronaves atacaron cerca de 500 objetivos militares en territorio iraní. También aseguró haber abatido a siete altos responsables, entre ellos el jefe de la Guardia Revolucionaria y otros funcionarios de seguridad.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, además de proyectiles hacia territorio israelí. El Comando Central de Estados Unidos reportó que no se registraron bajas estadounidenses y que los daños fueron mínimos.
Las autoridades iraníes informaron al menos 201 muertos y 747 heridos en 24 provincias afectadas. El jefe del Consejo Superior de Seguridad Nacional iraní advirtió que dará una “lección inolvidable” a Israel y Estados Unidos.
Israel decretó 48 horas de emergencia nacional y cerró el paso fronterizo de Rafah, entre la Franja de Gaza y Egipto, por motivos de seguridad. Irán cerró su espacio aéreo durante seis horas y restringió el acceso a Internet.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una reunión urgente ante la escalada. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó los ataques iraníes en Emiratos Árabes Unidos y expresó solidaridad con la región.
En América Latina, el gobierno de Argentina elevó el nivel de seguridad a “alto” en infraestructura crítica y objetivos sensibles, tras el intercambio de ataques en Medio Oriente.
La confrontación amplía el riesgo de una guerra regional abierta, con implicaciones directas en seguridad internacional, energía y estabilidad geopolítica.





