La de Hoy Querétaro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró este jueves la invitación que había extendido al primer ministro de Canadá, Mark Carney, para formar parte de la Junta de la Paz para Gaza, un organismo impulsado por su gobierno al que, hasta el momento, han aceptado sumarse al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno.
A través de su cuenta oficial en Truth Social, Trump informó directamente a Carney sobre la decisión:
“Estimado Primer Ministro Carney: Por la presente, le comunico que la Junta de la Paz retira la invitación para que Canadá se una a la que será la Junta de Líderes más prestigiosa jamás reunida”.
Tensiones diplomáticas entre Washington y Ottawa
La determinación del mandatario estadounidense se da en un contexto de tensión diplomática entre Washington y Ottawa. Mark Carney había expresado una postura cautelosa respecto al alcance, la gobernanza y los mecanismos de transparencia de la Junta de la Paz, solicitando mayores garantías antes de comprometer la participación canadiense.
Analistas internacionales interpretan la retirada de la invitación como un intento de Trump por limitar la inclusión de líderes que puedan cuestionar o condicionar las decisiones del organismo, evidenciando diferencias políticas y estratégicas entre ambos gobiernos.
Participación internacional aún sin detalles
De acuerdo con información difundida por la Casa Blanca, al menos 35 líderes mundiales han aceptado integrarse a la Junta de la Paz, aunque hasta ahora no se ha dado a conocer una lista oficial de los participantes.
En el caso de Europa, distintos gobiernos han solicitado mayor claridad sobre los objetivos, atribuciones y funcionamiento del organismo antes de confirmar su adhesión formal. Asimismo, el propio Trump afirmó esta semana que el presidente ruso, Vladímir Putin, habría aceptado sumarse a la Junta, versión que no ha sido confirmada por el Kremlin.
La conformación y legitimidad de la Junta de la Paz para Gaza continúa generando cuestionamientos en el ámbito internacional, en medio de un escenario diplomático marcado por reservas, exigencias de transparencia y señales de alineamiento político selectivo por parte de la administración estadounidense.




