El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este sábado que Irán tiene un plazo de 48 horas para llegar a un acuerdo o enfrentar ataques directos contra sus plantas energéticas.

El mandatario fijó como fecha límite el 6 de abril a las 20:00 horas de Washington para que Teherán reabra el estratégico estrecho de Ormuz, paso por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial.

“Se acaba el tiempo: quedan 48 horas para que se desate el infierno sobre ellos”, escribió Trump en su red Truth Social, endureciendo el tono frente a la crisis en Medio Oriente.

El cierre del estrecho ha sido una de las principales consecuencias del conflicto regional, al impactar directamente en los mercados energéticos globales. Trump aseguró que, de no cumplirse sus condiciones, ordenará la destrucción de centrales eléctricas iraníes.

Horas antes, la tensión aumentó tras un ataque cercano a la central nuclear de Bushehr, que dejó un muerto y obligó a Rusia a evacuar a casi 200 trabajadores. El hecho fue condenado por el Organismo Internacional de la Energía Atómica, cuyo titular reiteró que las instalaciones nucleares “nunca deben ser atacadas”.

Por su parte, el canciller iraní Abbas Araqchi advirtió que los bombardeos en zonas cercanas a plantas nucleares podrían desencadenar una “lluvia radioactiva” con consecuencias devastadoras para las capitales del Golfo.

El conflicto se remonta al 28 de febrero, cuando ataques de Israel y Estados Unidos derivaron en la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, lo que detonó una escalada de represalias por parte de Teherán contra infraestructura de aliados estadounidenses.

En este contexto, el mundo observa con creciente preocupación el riesgo de una mayor escalada militar y sus posibles repercusiones en la seguridad energética global y la estabilidad internacional.

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