El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha generado controversia por una serie de declaraciones sobre los problemas registrados en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, en Washington, al atribuir su deterioro a actos de vandalismo, pese a que hasta el momento no ha presentado pruebas concluyentes que respalden esa versión.

Durante los últimos días, Trump aseguró que personas armadas con cuchillas realizaron cortes de gran longitud en el revestimiento del estanque, causando daños que, según afirmó, afectaron una obra de rehabilitación que previamente había calificado como exitosa. Sin embargo, las descripciones del mandatario sobre la supuesta afectación han variado constantemente, al referirse en distintos momentos a daños de 250, 300 y hasta 350 pies de longitud.

La polémica se intensificó luego de que medios estadounidenses revelaran documentos internos del Gobierno que señalan que, si bien fueron detectados cortes en materiales de espuma ubicados entre las juntas de expansión del estanque, estos no estarían directamente relacionados con el desprendimiento del revestimiento ni con la proliferación de algas que ha teñido de verde el agua en las últimas semanas.

Asimismo, imágenes difundidas por el Departamento del Interior y transmitidas por Fox News muestran a varias personas cerca del borde del estanque realizando movimientos que las autoridades consideran sospechosos. No obstante, el propio conductor del programa reconoció que no es posible determinar con claridad si en el video se observa la comisión de algún delito.

Además de las acusaciones de vandalismo, Trump ha realizado afirmaciones que han sido desmentidas por registros oficiales sobre la historia reciente del estanque reflectante.

Entre ellas, sostuvo que durante la administración del expresidente Barack Obama el estanque permaneció prácticamente cerrado tras una costosa rehabilitación. Sin embargo, registros del Servicio de Parques Nacionales indican que la obra concluyó en 2012 y que el sitio ha permanecido abierto durante la gran mayoría del tiempo desde entonces, con cierres temporales únicamente por mantenimiento o reparaciones específicas.

El mandatario también aseguró que el proyecto impulsado durante el Gobierno de Obama costó más de 100 millones de dólares, cuando documentos oficiales señalan que el contrato de rehabilitación fue de aproximadamente 35 millones de dólares.

De igual forma, Trump afirmó que durante la administración de Joe Biden se destinaron decenas de millones de dólares a nuevas reparaciones del estanque. No obstante, exfuncionarios del Servicio de Parques Nacionales han señalado que nunca se ejecutó una obra de rehabilitación mayor durante ese periodo, aunque sí existieron estudios y estimaciones para futuros trabajos.

Otra de las afirmaciones cuestionadas fue la referente al tamaño del estanque reflectante. Trump aseguró que mide cerca de 2 mil 500 pies de largo y que esa longitud supera la altura de cualquier edificio del mundo. Sin embargo, datos oficiales establecen que el estanque tiene una longitud aproximada de 2 mil 028 pies, mientras que el edificio más alto del planeta, el Burj Khalifa, supera los 2 mil 700 pies de altura.

Mientras continúan las investigaciones sobre los daños detectados en el emblemático monumento, las declaraciones del presidente han vuelto a colocar bajo escrutinio la precisión de la información difundida desde la Casa Blanca respecto a uno de los espacios más representativos de la capital estadounidense.

Shares: