El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que militares participan en la construcción de un “gran complejo” subterráneo bajo el nuevo salón de baile de la Casa Blanca, un proyecto valuado en 400 millones de dólares que ha generado controversia por su alcance y características.

Durante una conversación con periodistas a bordo del Air Force One, el mandatario detalló que la obra contempla una estructura de aproximadamente 90 mil pies cuadrados que sustituirá al Ala Este original. Sin embargo, evitó precisar la función del complejo subterráneo, aunque dejó entrever que podría estar vinculado a tareas de seguridad.

“Los militares están construyendo un gran complejo debajo del salón de baile”, señaló Trump, al referirse a información que salió a la luz tras una demanda que busca frenar el proyecto. También indicó que el salón funcionaría como una especie de “cubierta” para las instalaciones inferiores, donde —según dijo— habría drones y otro tipo de equipamiento, además de ventanas a prueba de balas.

El proyecto forma parte de una serie de modificaciones impulsadas por Trump para modernizar la sede presidencial y adecuarla a su visión. El nuevo salón de baile, explicó, permitirá albergar cenas de Estado y eventos de gran escala sin recurrir a carpas temporales en los jardines.

No obstante, la iniciativa ha desatado críticas tanto por su diseño arquitectónico como por la demolición del histórico Ala Este. Un reportaje de The New York Times cuestionó aspectos del diseño, como escaleras sin destino y columnas que podrían obstruir la visibilidad en el interior.

La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, defendió el proyecto al asegurar que se trata de una obra de primer nivel financiada con recursos privados, sin costo para los contribuyentes.

El trasfondo de seguridad también ha avivado el debate. Históricamente, bajo el Ala Este se encuentra el Centro Presidencial de Operaciones de Emergencia, un búnker construido durante la administración de Franklin D. Roosevelt para proteger al mandatario en situaciones de crisis.

Documentos legales presentados por el gobierno señalan que parte de las obras tiene relevancia para la “seguridad nacional”, argumento con el que buscan evitar la suspensión del proyecto. En contraste, la organización National Trust for Historic Preservation ha calificado la construcción como un “búnker ultrasecreto”.

Aunque Trump confirmó la participación militar, no ofreció detalles sobre las dimensiones, capacidad o funciones específicas del complejo subterráneo, lo que mantiene abiertas las especulaciones sobre el verdadero alcance de la obra.

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