La construcción del nuevo salón de baile que Donald Trump impulsa en la Casa Blanca enfrenta un nuevo obstáculo legal luego de que un tribunal federal de apelaciones determinara que las obras se realizan sin cumplir con los procedimientos establecidos.

El fallo ordena detener la construcción del inmueble hasta que el proyecto cuente con la autorización del Congreso, aunque los jueces suspendieron durante dos semanas la aplicación de la resolución para permitir que el gobierno de Trump presente una apelación ante la Corte Suprema de Estados Unidos.

Trump anunció que recurrirá de inmediato al máximo tribunal y defendió nuevamente la obra, que considera una de las prioridades de su segundo mandato.

“Todo el complejo, incluida la parte militar, está en gran medida construido, fabricado y pagado”, afirmó el presidente en Truth Social después de conocer la resolución, al tiempo que cuestionó que el proyecto sea objeto de una disputa judicial.

Una obra de más de 600 millones de dólares

El proyecto contempla un complejo de aproximadamente 8 mil 300 metros cuadrados en el área del Ala Este de la Casa Blanca. La construcción comenzó después de que el Ala Este fuera demolida en octubre de 2025 y posteriormente se realizara una excavación de varios meses.

La iniciativa fue presentada inicialmente con un costo aproximado de 200 millones de dólares, pero el presupuesto fue aumentando hasta alcanzar estimaciones de 400 millones y, posteriormente, alrededor de 600 millones de dólares, de acuerdo con documentos citados por medios estadounidenses.

Trump había asegurado inicialmente que el proyecto sería financiado con recursos privados. Sin embargo, más de la mitad del costo podría terminar siendo cubierto por los contribuyentes, según estimaciones difundidas durante el proceso.

El problema está en el procedimiento

La disputa judicial no cuestiona directamente las características arquitectónicas del salón de baile, sino la manera en que la administración Trump inició y desarrolló el proyecto.

Los demandantes sostienen que el presidente evadió la participación del Congreso y puso en marcha las obras antes de completar las revisiones y evaluaciones requeridas para una intervención de esta magnitud en el complejo de la Casa Blanca.

El tribunal determinó que Trump debe detener las obras del salón de baile hasta obtener la autorización legislativa correspondiente.

La resolución, sin embargo, permite que continúen determinados trabajos relacionados con la infraestructura subterránea del proyecto, incluido un complejo de seguridad que la administración considera estratégico.

Trump argumenta razones de seguridad nacional

El presidente comenzó a presentar el proyecto como una cuestión de seguridad nacional a partir de febrero de 2026. Según Trump, las instalaciones subterráneas incluirán espacios de alta seguridad, refugios, instalaciones médicas y áreas militares.

El tribunal consideró que las obras subterráneas podrían continuar incluso si la construcción del salón de baile queda suspendida. Entre las alternativas planteadas está cubrir y proteger la infraestructura ya construida para evitar riesgos mientras se resuelve la disputa legal.

La administración podría recurrir ahora ante la Corte Suprema de Estados Unidos, que deberá determinar si interviene en el caso y, eventualmente, si permite que las obras continúen mientras se desarrolla el litigio.

El futuro del proyecto depende de los tribunales y del Congreso

Si la Corte Suprema respalda a Trump, los trabajos podrían continuar con el objetivo de concluir el proyecto durante el verano de 2028, pocos meses antes de que termine su segundo mandato.

En caso contrario, el presidente podría verse obligado a conseguir una autorización del Congreso, escenario que podría complicarse si los demócratas recuperan el control de alguna de las cámaras legislativas después de las elecciones intermedias de noviembre.

La controversia también ha generado rechazo entre sectores de la sociedad estadounidense. Una encuesta reciente de CNN encontró que 58 por ciento de los estadounidenses expresó insatisfacción o indignación por los proyectos impulsados por Trump en Washington, entre ellos el salón de baile y otras intervenciones en espacios emblemáticos de la capital.

Por ahora, el proyecto permanece en una situación incierta. Las obras ya avanzaron durante meses y cuentan con estructuras de concreto, oficinas, áreas de servicio y parte de la infraestructura subterránea, pero su continuidad dependerá de la batalla legal que Trump llevará ahora ante la Corte Suprema y, eventualmente, del respaldo que pueda obtener del Congreso.

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