Un estudio de la Universidad de Miami reveló que tiburones equipados con sensores electrónicos están ayudando a mejorar los pronósticos climáticos oceánicos, al proporcionar datos en zonas donde los métodos tradicionales presentan limitaciones.
La investigación, publicada en la revista npj Climate and Atmospheric Science, destaca que contar con pronósticos más precisos es clave para actividades como la pesca, las operaciones marítimas y la planeación frente al cambio climático.
De acuerdo con el estudio, los datos de temperatura y profundidad recolectados por tiburones marcados incrementan la precisión de los modelos climáticos, especialmente en regiones dinámicas del Atlántico noroeste. Al incorporar esta información en modelos estacionales, los errores en los pronósticos de la superficie oceánica se redujeron significativamente, con mejoras de hasta 40 % en algunos casos.
Para lograrlo, los investigadores utilizaron tiburones como sensores móviles, aprovechando que estos animales recorren áreas difíciles de monitorear con instrumentos convencionales. En total, se marcaron 18 tiburón azul y un tiburón mako, los cuales transmitieron más de 8 mil 200 perfiles de temperatura y profundidad desde distintas zonas, incluso a casi 2 mil metros bajo la superficie.
El proyecto surgió de una colaboración interdisciplinaria entre expertos en tiburones y científicos del clima, quienes identificaron que la información recopilada para estudiar el comportamiento de estos escualos también podía aplicarse a la predicción climática.
Los dispositivos satelitales instalados en los animales registran datos en tiempo casi real, lo que permite complementar los sistemas tradicionales de observación. Los especialistas subrayan que esta tecnología no sustituye los métodos existentes, sino que los fortalece al cubrir vacíos de información en áreas clave.
La investigación fue liderada por Laura H. McDonnell, actualmente investigadora posdoctoral en la Woods Hole Oceanographic Institution, quien destacó que el movimiento natural de los tiburones los convierte en aliados inesperados para entender mejor el comportamiento del océano.
“Los tiburones ya se desplazan por partes del océano que son difíciles de observar para nosotros. Esta investigación demuestra que los datos que recopilan pueden ayudar a llenar vacíos importantes y mejorar la forma en que predecimos las condiciones oceánicas”, señaló.






