El Templo de Santa Clara y el antiguo Real Convento de Santa Clara constituyen uno de los conjuntos religiosos más importantes en la historia de Querétaro. Fundado el 13 de enero de 1607 por monjas clarisas urbanistas provenientes del Convento de Santa Clara de la Ciudad de México, el monasterio marcó el inicio de una de las comunidades religiosas femeninas más influyentes de la entonces Nueva España.
Entre las primeras religiosas destacó sor Luisa del Espíritu Santo, hija de Diego de Tapia y nieta de Fernando de Tapia “Conín”, quien había sido formada en el convento capitalino antes de regresar a Querétaro para integrarse a la nueva comunidad. La fundación fue posible gracias al patrocinio de Diego de Tapia, así como a las capitulaciones fundacionales realizadas junto con Hernando Cardoso y a la donación de terrenos por parte de María de Tapia, hermana del benefactor.

Durante sus primeros 26 años, las religiosas habitaron una casa adaptada como convento, ubicada frente a la huerta del Convento de San Francisco, en lo que actualmente corresponde al entorno de las calles Juárez y Pino Suárez. El 21 de julio de 1633 la comunidad se trasladó a su sede definitiva, un complejo diseñado conforme al modelo de los monasterios de clausura españoles, con espacios destinados a la vida conventual y un amplio compás o atrio —actual Jardín Santa Clara— que comunicaba el templo con la zona de clausura.
A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el convento alcanzó una notable prosperidad económica gracias a las dotes que aportaban las familias de las religiosas, donaciones, legados piadosos y propiedades adquiridas. Su patrimonio llegó a incluir extensas tierras, casas destinadas al arrendamiento, estancias y haciendas ganaderas, convirtiéndolo en uno de los monasterios femeninos más ricos de la región. Sin embargo, documentos históricos también registran que la institución enfrentó periodos de crisis financiera derivados de una administración deficiente por parte de algunos mayordomos, lo que incluso la acercó a la quiebra en determinados momentos.
El conjunto conventual sufrió profundas transformaciones durante el siglo XIX. Tras la aplicación de las Leyes de Reforma, las religiosas fueron exclaustradas y gran parte del convento fue demolida a partir de 1863 para abrir una nueva vialidad en el centro de la ciudad. Del extenso complejo únicamente permaneció el templo, que posteriormente pasó a manos del clero secular y desde 1921 funciona como sede de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.
En la actualidad, el antiguo Templo de Santa Clara forma parte de la Zona de Monumentos Históricos de Santiago de Querétaro, declarada por el Gobierno de México en 1981 e inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1996. Su conservación representa un testimonio del desarrollo urbano, religioso y arquitectónico de la ciudad durante la época virreinal, además de reflejar el papel que desempeñaron los conventos femeninos en la vida económica, social y cultural de Querétaro.






