El Gobierno de Rusia convocó a consultas en Moscú a su embajador en Armenia, Serguéi Kopirkin, en respuesta a las acciones emprendidas por el gobierno armenio para estrechar sus vínculos con la Unión Europea, en medio de crecientes tensiones entre ambos países.
A través de un comunicado, el Ministerio de Exteriores ruso señaló que las medidas impulsadas por Ereván son perjudiciales para la cooperación dentro de la Unión Económica Eurasiática (UEE), bloque económico liderado por Moscú e integrado también por Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán.
La decisión se produce después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, cuestionara públicamente la política exterior del gobierno armenio durante un foro de la UEE celebrado en Astaná. El mandatario propuso que Armenia realice un referéndum para que su población decida entre avanzar hacia una integración con la Unión Europea o mantenerse dentro del bloque eurasiático.
La postura rusa fue respaldada por el presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev, así como por los gobiernos de Bielorrusia y Kirguistán.
Además de la presión política, Moscú ha advertido sobre posibles consecuencias económicas para Armenia. Putin aseguró que una eventual ruptura con la UEE podría impactar negativamente la economía armenia debido al incremento en los costos de hidrocarburos rusos. Rusia ya ha impuesto restricciones a productos armenios como flores, verduras, vino, coñac y agua mineral, y ha advertido sobre posibles afectaciones al suministro energético.
La crisis diplomática ocurre a una semana de las elecciones parlamentarias programadas para el 7 de junio en Armenia, donde el primer ministro Nikol Pashinian, identificado con una agenda más cercana a Occidente, aparece con ventaja frente a sectores opositores favorables a una relación más estrecha con Moscú.
El distanciamiento entre ambos países también está relacionado con el descontento de parte de la sociedad armenia hacia Rusia por su actuación durante el conflicto de Conflicto de Nagorno Karabaj, donde amplios sectores consideran que Moscú no brindó el respaldo esperado a su tradicional aliado caucásico.





