Un documento fechado en 1794 revela que las autoridades de la entonces ciudad de Santiago de Querétaro ya buscaban frenar el ejercicio irregular de la medicina y fortalecer la vigilancia sobre quienes ofrecían servicios de salud.
El expediente, elaborado por el bachiller Miguel Chacón y Díaz, médico de la ciudad, fue dirigido al Real Tribunal del Protomedicato, institución encargada de regular el ejercicio de las profesiones médicas durante el periodo virreinal.

En el texto, Chacón y Díaz advirtió sobre los desórdenes ocasionados por médicos, cirujanos y curanderos que ejercían sin el debido control, por lo que solicitó la intervención de las autoridades para proteger la salud pública.
Como respuesta, se dispuso que la inspección de médicos y boticas quedara a cargo del corregidor, acompañado por un regidor, el síndico personero del común y el boticario de mayor experiencia y reconocida conducta de la ciudad, en cumplimiento de la legislación vigente de la época.
Además, se ordenó impedir que cualquier persona realizara curaciones o ejerciera la medicina sin contar con las licencias o títulos expedidos por el Real Tribunal del Protomedicato, con el propósito de garantizar que únicamente profesionales autorizados brindaran atención médica.
El documento forma parte del acervo del Archivo General de la Nación y se encuentra en el fondo Instituciones Coloniales, Protomedicato, volumen 2, expediente 8, foja 254. La disposición constituye un antecedente histórico de los mecanismos de regulación sanitaria y control del ejercicio profesional en Querétaro durante el periodo colonial.






