El psiquiatra italiano Francesco Panto encontró en el anime japonés un refugio emocional durante su adolescencia en Sicilia, y ahora busca convertir esa experiencia personal en una innovadora herramienta terapéutica para jóvenes con problemas de salud mental.
Actualmente radicado en Japón, Panto concluyó recientemente un estudio piloto en la Universidad de la Ciudad de Yokohama sobre el uso de personajes de anime y manga como apoyo psicológico para personas con síntomas de depresión.
El investigador explicó que durante su juventud enfrentó dificultades para adaptarse a los estereotipos sociales y de género presentes en la Sicilia rural, pero encontró inspiración en personajes masculinos de videojuegos y anime como Final Fantasy.
“Eran masculinos y geniales, pero a su manera”, recordó.
El ensayo, desarrollado durante seis meses, incluyó a 20 participantes de entre 18 y 29 años que recibieron terapia en línea mediante psicólogos representados por avatares de anime y voces modificadas digitalmente.
Según Panto, este “filtro de fantasía” ayuda a que las personas se sientan más cómodas al expresar emociones y reconocer problemas personales.
El equipo diseñó seis personajes distintos inspirados en arquetipos clásicos del manga japonés. Entre ellos figuraban una figura femenina con “energía maternal” armada con un rifle y un personaje masculino de apariencia principesca y emocionalmente sensible.
Cada avatar incorporaba conflictos psicológicos específicos, como trastorno bipolar, ansiedad, estrés postraumático o problemas relacionados con el alcohol.
Panto explicó que el objetivo era crear personajes atractivos y cercanos para los participantes, especialmente jóvenes acostumbrados al consumo de anime y videojuegos.
Uno de los participantes, un desarrollador de videojuegos de 24 años y aficionado al anime, afirmó que decidió integrarse al estudio porque uno de los personajes hablaba sobre “buscar la verdadera fuerza”, algo con lo que se identificó emocionalmente.
El ensayo también monitoreó indicadores físicos como frecuencia cardíaca y patrones de sueño para evaluar si este tipo de terapia puede disminuir síntomas depresivos.
Además, los investigadores consideran la posibilidad de incorporar inteligencia artificial en futuras versiones del proyecto, permitiendo que algunos procesos terapéuticos se desarrollen sin intervención directa de un psicólogo humano.
La profesora adjunta Mio Ishii, quien colabora en el estudio, señaló que el proyecto busca ayudar a jóvenes japoneses que experimentan “ikizurasa”, término utilizado para describir la dificultad de adaptarse o sobrevivir dentro de la sociedad.
Según explicó, muchos jóvenes enfrentan problemas para asistir a la escuela o mantenerse en un empleo, por lo que buscan nuevas alternativas de recuperación emocional.
Datos citados por el Foro Económico Mundial indican que en 2022 sólo el 6 por ciento de la población japonesa había recurrido a terapia psicológica para atender problemas de salud mental, una cifra considerablemente menor que en Europa o Estados Unidos.
El especialista en terapia familiar de la Universidad de Sevilla, Jesús Maya, consideró que el uso del anime en contextos terapéuticos puede facilitar la comunicación emocional entre pacientes y terapeutas.
Para varios participantes, el anime representa mucho más que entretenimiento. El joven de 24 años aseguró que series como The End of Evangelion y Girls Band Cry le han dado “ganas de vivir” gracias a personajes que luchan por alcanzar sus sueños.
Los investigadores esperan que este modelo terapéutico pueda expandirse internacionalmente y contribuir a reducir el estigma que aún existe alrededor de la salud mental.





