La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó la Estrategia para Fortalecer la Soberanía Energética, un plan que busca reducir la dependencia del exterior mediante tres ejes: eficiencia en el consumo, impulso a energías renovables y aprovechamiento de reservas nacionales de gas natural.

Durante su intervención, la mandataria subrayó que el objetivo central es garantizar el desarrollo del país con una visión de largo plazo, considerando tanto la viabilidad económica como el impacto ambiental.

Tres ejes estratégicos

La estrategia contempla:

  • Uso de equipos más eficientes para reducir el consumo energético.
  • Incremento de la generación eléctrica con fuentes renovables.
  • Desarrollo de yacimientos de gas natural, principalmente convencionales.

En el caso de los yacimientos no convencionales, se integrará un comité de especialistas que evaluará su viabilidad técnica y ambiental, con recomendaciones previstas en un plazo de dos meses.

Alta dependencia del gas importado

La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, informó que México consume diariamente cerca de 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural, de los cuales aproximadamente el 75% es importado, principalmente desde Estados Unidos.

Esta dependencia, explicó, genera vulnerabilidad ante variaciones de precios internacionales, fenómenos climáticos y decisiones externas que pueden afectar el suministro.

Potencial energético nacional

El director de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, detalló que el país cuenta con un importante potencial de reservas: más de 83 mil millones de pies cúbicos en yacimientos convencionales y más de 141 mil millones en no convencionales.

Según las proyecciones, la producción podría alcanzar los 4 mil millones de pies cúbicos diarios hacia 2030 y hasta 8.6 mil millones en la próxima década, considerando ambos tipos de yacimientos.

Transición energética

El plan también plantea aumentar la participación de energías limpias en la generación eléctrica, pasando del 24% actual a un 38% en 2030.

Aunque se reconoce que la importación de gas continuará en el corto plazo, el gobierno federal sostiene que esta estrategia permitirá avanzar gradualmente hacia una mayor autosuficiencia energética y reducir riesgos asociados a la dependencia externa.

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