Washington, D.C.- El Departamento de Defensa de Estados Unidos actualizó su base de datos oficial sobre bajas militares y elevó a 18 el número de soldados fallecidos y a 624 los heridos desde el inicio de la guerra contra Irán, el pasado 28 de febrero.

La actualización del Sistema de Análisis de Bajas de Defensa (DCAS) incorporó más de 140 nuevos heridos y restableció el registro de cuatro militares fallecidos que habían desaparecido temporalmente de la base de datos, situación que había generado cuestionamientos sobre la transparencia en el manejo de la información oficial.

Además, el Pentágono incorporó una nueva categoría denominada “Operaciones en el extranjero”, que agrupa las bajas registradas a partir del 7 de julio, aunque hasta el momento no ha precisado qué conflictos o misiones incluye esta clasificación.

Durante la semana pasada, legisladores y medios de comunicación cuestionaron al Departamento de Defensa debido a que el número de muertos y heridos disminuyó temporalmente en la base de datos oficial, pese a que continuaban los enfrentamientos con Irán.

Ante ello, los doce senadores demócratas que integran la Comisión de Servicios Armados enviaron una carta al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para solicitar una explicación sobre las inconsistencias detectadas en los registros.

El secretario de prensa interino del Pentágono, Joel Valdez, atribuyó las variaciones a una interrupción temporal en el sistema informático del DCAS, aunque el Departamento de Defensa no ha ofrecido mayores detalles sobre el origen del problema ni ha respondido a nuevas solicitudes de información.

La nueva categoría de “Operaciones en el extranjero” incluye los nombres de militares fallecidos, entre ellos tres soldados muertos en Jordania durante un ataque atribuido a Irán y otro militar que perdió la vida en el norte de Irak mientras participaba en la detonación controlada de un dron de fabricación iraní.

La fecha elegida para iniciar esta clasificación coincide con el momento en que el presidente Donald Trump notificó al Congreso el comienzo de una nueva fase del conflicto con Irán, en el marco de la Ley de Poderes de Guerra.

La interpretación de la administración sobre esa legislación ha generado críticas tanto de legisladores demócratas como republicanos, quienes consideran que el Ejecutivo busca reiniciar el plazo legal para mantener operaciones militares sin una autorización específica del Congreso.

Entre ellos, la senadora republicana Lisa Murkowski expresó su preocupación por la posibilidad de que el gobierno esté utilizando esa interpretación para eludir los controles establecidos por la Constitución y la Ley de Poderes de Guerra sobre el uso de la fuerza militar.

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