El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, defendió ante líderes de la Unión Europea una postura de rechazo al conflicto en Oriente Medio bajo el principio de “no a la guerra”, y solicitó una respuesta firme y coordinada que evite enfoques belicistas.
Durante su participación en el Consejo Europeo en Bruselas, el mandatario subrayó la necesidad de proteger el sistema multilateral basado en reglas y en el derecho internacional, al tiempo que reiteró que España no respalda la ofensiva contra Irán por considerarla ilegal.
Sánchez planteó que la Unión Europea debe priorizar medidas conjuntas para enfrentar el impacto económico del conflicto, mediante apoyos temporales a sectores afectados, junto con una estrategia estructural enfocada en acelerar la transición energética.
En este sentido, respaldó el papel del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) como herramienta central de la política climática europea, y señaló a España como referente en energías renovables y reducción del impacto del gas.
En el plano internacional, reiteró el apoyo a Volodímir Zelenski, así como la continuidad de la presión sobre Rusia y la integración futura de Ucrania en la Unión Europea.
Además, propuso un presupuesto comunitario más ambicioso, alineado con prioridades estratégicas como competitividad, innovación, transición ecológica y digital, y seguridad.
En paralelo, defendió fortalecer el papel internacional del euro y avanzar en el desarrollo del euro digital como parte de la soberanía financiera europea.





