Pacientes que han recibido un trasplante hicieron un llamado a combatir los tabúes que frenan la donación de órganos en México, donde 18 mil 500 personas permanecen en lista de espera, siendo el riñón el órgano más demandado.
Karla Rivas Mariscal relató que la insuficiencia renal se manifestó inicialmente con cansancio extremo, inflamación en las piernas y fatiga constante, hasta que su diagnóstico la llevó a depender de tratamientos sustitutivos. Tras recibir un trasplante de riñón, afirmó que recuperó autonomía y calidad de vida.
“No es solo el paciente el que espera, es toda la familia la que vive en pausa”, señaló durante un encuentro con especialistas y autoridades sanitarias, previo al Día Mundial de Trasplante de Órganos y Tejidos, que se conmemora el 27 de febrero.
Nancy Martínez compartió una experiencia similar. Fue diagnosticada con insuficiencia renal crónica durante su embarazo hace 12 años. Posteriormente requirió hemodiálisis durante seis meses antes de recibir un riñón donado por su hermano menor en diciembre de 2024.
“Mi hermano me regaló vida, me regaló más tiempo con mi hijo”, expresó.
Ambas coincidieron en que, además de la enfermedad, enfrentaron el peso de creencias erróneas sobre la donación. Martínez reconoció que en su entorno persisten temores relacionados con la salud del donante y el trato al cuerpo.
La directora del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), Rosa Erro, explicó que cerca del 60 por ciento de los casos potenciales de donación enfrentan negativa familiar, en gran medida por desinformación.
Entre los mitos más comunes destacó la creencia de que un paciente identificado como donante no recibirá atención prioritaria en urgencias o que existe tráfico de órganos.
Durante 2025 se realizaron más de 6 mil 500 trasplantes en el país, mientras que la tasa de donación se mantuvo en 4.3 por millón de habitantes.
El especialista Luis Navarro, jefe de trasplantes del Centro Médico ABC, señaló que las técnicas quirúrgicas han evolucionado hacia procedimientos de mínima invasión, lo que reduce complicaciones y acelera la recuperación.
Indicó que la sobrevida de un riñón trasplantado supera el 95 por ciento a cinco años, resultado de mejoras en estudios de compatibilidad y en medicamentos inmunosupresores.





