El consumo excesivo de bebidas energéticas puede desencadenar eventos cerebrovasculares graves incluso en personas sin enfermedades previas. Un artículo publicado en la revista BMJ Case Reports documenta el caso de un hombre de alrededor de 50 años, descrito como generalmente sano y en buena condición física, que sufrió un accidente cerebrovascular isquémico tras ingerir de forma habitual ocho bebidas energéticas al día.

El paciente presentó debilidad en el lado izquierdo del cuerpo, entumecimiento y ataxia, síntomas confirmados mediante resonancia magnética como un evento isquémico talámico. Al ingreso hospitalario, su presión arterial se encontraba elevada; aunque se redujo durante el tratamiento, volvió a incrementarse tras el alta, incluso bajo un esquema de cinco medicamentos antihipertensivos.

Durante la evaluación clínica se identificó que el hombre consumía diariamente ocho latas de bebidas energéticas sin marca reconocida, cada una con aproximadamente 160 miligramos de cafeína. Este consumo no había sido registrado inicialmente en su historial médico. Una vez que suspendió por completo la ingesta de cafeína, su presión arterial se normalizó y fue posible retirar el tratamiento farmacológico.

Los autores del estudio subrayan que la cafeína en dosis elevadas puede aumentar de forma sustancial la presión arterial y generar un riesgo directo de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares. Especialistas externos al estudio coinciden en que el aumento súbito de la presión arterial, inducido por grandes cantidades de cafeína, fue el detonante más probable del evento cerebral.

El caso refuerza la necesidad de reconocer a las bebidas energéticas como un factor de riesgo cardiovascular cuando su consumo es elevado y sostenido, así como de incorporar de manera sistemática el registro de cafeína en la evaluación clínica de pacientes con hipertensión o eventos neurológicos agudos.

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