Una nueva ola de manifestaciones contra el régimen iraní se registró la noche de este sábado en Teherán, pese al apagón total de internet impuesto por las autoridades desde hace más de 48 horas y al temor de una represión masiva. Se trata del mayor movimiento de protesta contra el gobierno en más de tres años.
Las protestas comenzaron hace dos semanas, impulsadas inicialmente por comerciantes afectados por la profunda crisis económica, y se han convertido en uno de los mayores desafíos para el sistema teocrático instaurado tras la Revolución Islámica de 1979.
La organización Netblocks confirmó que el país permanece sin acceso a internet debido a un bloqueo ordenado por el gobierno, lo que ha limitado severamente la circulación de información. Aun así, videos verificados por la agencia AFP muestran concentraciones de manifestantes en el norte de Teherán, particularmente en la plaza Punak, donde se registraron caceroladas, detonaciones de petardos y consignas a favor de la dinastía Pahlavi, derrocada en 1979.
Desde el inicio del movimiento, el 28 de diciembre, al menos 51 personas han muerto —entre ellas nueve menores de edad— y cientos han resultado heridas, según la oenegé Iran Human Rights, con sede en Noruega. La organización difundió imágenes que, asegura, muestran cuerpos de manifestantes apilados en un hospital de la capital.
Amnistía Internacional alertó que existen indicios de una intensificación de la represión en los últimos días. En el mismo sentido, los cineastas y disidentes Mohamad Rasulof y Jafar Panahi denunciaron que el apagón digital busca ocultar la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad.
La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi advirtió que el régimen podría estar preparando una “masacre” aprovechando la interrupción generalizada de las comunicaciones.
En el ámbito internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está “listo para ayudar”, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó el respaldo de la Unión Europea a los iraníes que “reclaman libertad” y condenó la represión violenta.
Las protestas también se extendieron a otras ciudades como Mashhad, Tabriz, Qom y Hamedán. En esta última, imágenes difundidas en redes muestran a un hombre ondeando la bandera iraní previa a 1979, con el símbolo del león y el sol, rodeado de hogueras y manifestantes.
El líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, acusó a “vándalos” de promover los disturbios y responsabilizó a Estados Unidos de alentarlos. Su asesor Alí Larijani declaró que el país se encuentra “en plena guerra” frente a lo que calificó como incidentes orquestados desde el exterior.
Las manifestaciones se producen en un contexto de debilitamiento regional de Irán tras su confrontación con Israel, los golpes a sus aliados estratégicos y el restablecimiento, en septiembre, de sanciones de la ONU relacionadas con su programa nuclear.






