Durante décadas, Nueva Zelandia ha sido considerada uno de los destinos más atractivos del mundo para vivir. Sin embargo, el país atraviesa ahora una tendencia inversa: cada vez más ciudadanos, especialmente de entre 30 y 50 años, están emigrando en busca de mejores oportunidades.

Historias como la de Jacinda Thorn ilustran este fenómeno. La mujer de 43 años decidió dejar su hogar en Wellington junto a su esposo y sus dos hijos para mudarse a Melbourne, en Australia. Allí adquirieron una vivienda un tercio más grande por el mismo precio que su antigua casa.

“Nunca pensé que viviría fuera de Wellington, y mucho menos de Nueva Zelandia”, relató Thorn, quien asegura que su familia ha encontrado estabilidad y nuevas oportunidades en el extranjero.

Aumento de la emigración

Según demógrafos citados por CNN, en los últimos cuatro años el número de neozelandeses de entre 30 y 50 años que se marchan del país se ha más que duplicado, al pasar de 18.000 a 43.000 personas.

La tendencia se enmarca en un aumento general de la emigración. En el año que concluyó en noviembre de 2025, casi 122.000 personas abandonaron Nueva Zelandia, un incremento del 4 % respecto al año anterior y una cifra superior al pico registrado en 2012.

Tradicionalmente, quienes emigraban eran jóvenes de veintitantos años que buscaban trabajar o viajar por unos años en ciudades como Londres o en Australia, una experiencia conocida localmente como la “Gran Experiencia en el Extranjero”.

No obstante, ahora el segmento de mayor crecimiento corresponde a personas de mediana edad e incluso jubilados.

El economista Brad Olsen, director ejecutivo de la consultora Infometrics Ltd., explicó que este fenómeno es poco habitual. “Solo en épocas económicas mucho más difíciles se observa una salida neta de los grupos mayores de 40 años”, afirmó.

Motivos económicos

Entre las principales razones del éxodo figuran el aumento del costo de vida, un mercado laboral debilitado y el estancamiento económico que ha afectado al país durante los últimos dos años.

El desempleo ha alcanzado su nivel más alto en una década y el mercado inmobiliario ha sufrido una fuerte caída, especialmente en ciudades como Auckland y Wellington, donde los precios han bajado cerca de un 30 % desde 2022.

En contraste, Australia ofrece salarios más altos y mejores oportunidades laborales. Allí el ingreso semanal medio de los trabajadores a tiempo completo alcanza unos 1.451 dólares, frente a los 912 dólares en Nueva Zelandia, según datos de 2025 de Stats NZ y la Oficina Australiana de Estadística.

Actualmente, alrededor de 670.000 neozelandeses viven en Australia, lo que representa cerca del 12,5 % de la población de Nueva Zelandia.

Cambios en la demografía

El sociólogo Paul Spoonley, profesor emérito de la Universidad Massey, advirtió que el fenómeno es significativo porque quienes emigran a mitad de su carrera suelen abandonar redes profesionales y sociales consolidadas.

Esto puede afectar la productividad del país, ya que muchos de ellos se llevan consigo décadas de experiencia laboral y conocimiento institucional.

Mientras tanto, el crecimiento poblacional se ha desacelerado y el país depende cada vez más de la inmigración, principalmente de trabajadores procedentes de India, Filipinas y China.

Identidad y nuevas oportunidades

Aunque muchos emigrantes logran prosperar en el extranjero, varios mantienen un fuerte vínculo con su país de origen.

El empresario Scott George, quien se mudó con su familia a Boston en Estados Unidos, aseguró que la experiencia migratoria implica reconstruir la vida desde cero.

“El hogar se convierte en una relación, no en un código postal”, reflexionó. “Te das cuenta de que llevas tu país contigo en tu acento, tus valores y tu forma de ver el mundo”.

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