El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, reconoció la derrota de su partido en las elecciones parlamentarias anticipadas, en las que el movimiento estudiantil anticorrupción se posicionó como una alternativa frente al gobierno, tras dos años de protestas en el país.

“Está claro que hemos perdido estas elecciones”, declaró Vucic al admitir el resultado preliminar, aunque señaló que todavía no se contaba con el cómputo definitivo.

La convocatoria anticipada se produjo en medio de las movilizaciones iniciadas tras el derrumbe de la marquesina de una estación ferroviaria en Novi Sad, en noviembre de 2024, que dejó 16 personas muertas. El accidente se convirtió en un foco de protestas contra la corrupción y las presuntas negligencias de las autoridades.

El movimiento estudiantil, agrupado en la denominada Lista Estudiantil, reunió a sectores críticos del gobierno y presentó candidatos de distintos ámbitos profesionales, entre ellos médicos, académicos, artistas y deportistas. Su propuesta incluyó investigar a funcionarios señalados por irregularidades durante la respuesta a las manifestaciones, limitar la influencia partidista en las empresas públicas y reducir el control político sobre la radiotelevisión estatal.

El principal candidato del movimiento, Ilija Srdanovic, afirmó que el resultado representaba una oportunidad para transformar las instituciones del país. Tras conocerse la derrota del partido gobernante, se registraron celebraciones en Belgrado y Novi Sad.

Vucic, quien ejerció dos mandatos presidenciales y no podía buscar un tercero, encabezó la campaña del Partido Progresista Serbio con la intención de regresar al cargo de primer ministro, que dejó en 2017.

Durante su gobierno, Serbia mantuvo su candidatura de ingreso a la Unión Europea, pero evitó imponer sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania. En la campaña electoral, Vucic también prometió aumentos salariales para empleados públicos, mejoras en las pensiones e inversiones en el sistema sanitario.

La jornada electoral se desarrolló bajo un clima de tensión política y con una participación elevada. Las cifras preliminares de la comisión electoral situaron la concurrencia en 64.9 por ciento dos horas antes del cierre de las urnas.

El resultado marca un revés para el partido de Vucic, que ha dominado la política serbia durante años, y abre una nueva etapa en un país donde las protestas contra la corrupción y la exigencia de responsabilidades por el accidente ferroviario impulsaron la movilización ciudadana.

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