La dirigente ultraderechista francesa Marine Le Pen presentó su agenda electoral durante un mitin en Orleans, donde prometió endurecer las políticas migratorias, reforzar las fronteras y recuperar la soberanía militar de Francia. El acto se realizó en un contexto marcado por disturbios y saqueos recientes, que la política considera favorables a su discurso sobre seguridad.

Ante más de 8 mil simpatizantes, Le Pen planteó un proyecto de gobierno basado en el orden, la seguridad y el fortalecimiento nacional. La dirigente busca llegar por cuarta ocasión a la presidencia francesa y, de acuerdo con los sondeos mencionados en el reporte, mantiene una posición favorable de cara a las elecciones previstas dentro de seis meses.

Durante su discurso, prometió impulsar reformas mediante referendos y endurecer la política migratoria, incluida una modificación constitucional que, según advirtieron especialistas, requeriría una mayoría reforzada en las cámaras legislativas.

También criticó al presidente Emmanuel Macron por su propuesta de compartir capacidades nucleares con otros países europeos. Frente a la estrategia de defensa europea promovida por el mandatario, Le Pen defendió una política militar nacional, aunque aseguró que mantendría el gasto comprometido por el actual gobierno.

En materia de seguridad, ofreció expulsar a inmigrantes que cometan delitos, aumentar las penas por agresiones contra agentes de la autoridad y combatir a las organizaciones criminales. Asimismo, propuso establecer la llamada “prioridad nacional” y afirmó que la ciudadanía francesa debería considerarse un privilegio que se hereda o se merece.

El discurso se produjo después de un ataque mortal ocurrido el viernes en las afueras de París. Las primeras indagatorias apuntaban a que el agresor habría buscado atacar a personas de origen extranjero, lo que generó críticas contra Le Pen por el posible impacto de su discurso sobre la inmigración.

La dirigente también confirmó que Jordan Bardella sería su primer ministro en caso de llegar al poder. Bardella, reelegido al frente del partido, afirmó que la organización cuenta con 160 mil militantes. Durante su intervención, integrantes de agrupaciones juveniles judías interrumpieron el acto y fueron expulsados por la fuerza del recinto.

El mitin tuvo lugar un día después de una manifestación contra la ultraderecha que reunió, según el reporte, a unas 13 mil personas. Aunque existían temores de enfrentamientos con grupos ultraderechistas, la movilización concluyó sin incidentes.

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