El presidente venezolano depuesto, Nicolás Maduro, enfrenta este jueves una audiencia judicial en Nueva York mientras su figura se desdibuja en Venezuela, donde el Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha concentrado sus esfuerzos en estrechar sus relaciones con la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

Maduro y su esposa, Cilia Flores, acudirán por segunda ocasión ante la Justicia de Estados Unidos, desde su captura, el pasado 3 enero, en una operación militar ordenada por el mandatario republicano.

Dos días después de la operación, Rodríguez asumió la conducción del Ejecutivo de forma interina, aunque, en la práctica, lleva adelante una gestión que ha incluido reformas del gabinete de ministros y el impulso de legislaciones cruciales, como la reforma a la ley de hidrocarburos. Al mismo tiempo, Maduro ha ido quedando relegado de la agenda pública.

«El discurso del ausente mandatario como héroe, incluso como superhéroe, fue recurrente en la propaganda oficial hasta hace muy poco (…), pero prácticamente ha desaparecido, y la victimización choca con la realidad de la impopularidad del presidente, quien quizás sea reevaluado en el futuro», afirmó a EFE el politólogo y profesor universitario Guillermo Aveledo.

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