El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó para los días 9 y 10 de enero un “poderoso congreso” orientado a la defensa y el desarrollo del país, en un contexto de creciente presión de Estados Unidos, que mantiene un despliegue militar cercano y ordenó el “bloqueo total” de buques petroleros sancionados que entren o salgan de la nación suramericana.
Maduro anunció que emitirá “en las próximas horas” un decreto presidencial para formalizar la convocatoria al Congreso Bolivariano del Poder Constituyente Originario, al que llamó a participar a todos los poderes públicos, instituciones y sectores del país, incluida la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
El mandatario afirmó que la decisión de “avanzar por el camino de la revolución bolivariana profunda” es “absoluta y total”. Indicó que este viernes se reunirán las principales autoridades para planificar el encuentro, en el que se abordará la “defensa integral del país en cualquier circunstancia”, con un rol central de la FANB, así como lineamientos para el desarrollo económico.
También señaló que el congreso deberá asumir la construcción de “un nuevo sistema electoral perfecto, infalible y accesible”. En paralelo, pidió que el Parlamento del período 2026-2031, que inicia funciones el 5 de enero, elabore un proyecto de reforma constitucional para “dinamizar, actualizar y fortalecer los derechos” de la carta magna, trabajo que, según el Gobierno, ya desarrolla una comisión encabezada por el fiscal general Tarek William Saab.
Tras los anuncios, Maduro sostuvo que “todos los caminos conducen a la consolidación de la estabilidad y la paz frente a la amenaza imperial”, en referencia a Estados Unidos. Desde agosto, Washington mantiene un despliegue aeronaval en el Caribe con el argumento de combatir el narcotráfico, mientras Caracas lo denuncia como una amenaza orientada a un cambio de régimen.
Este martes, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que Venezuela “está rodeada” por “la armada más grande jamás reunida en la historia de Suramérica” y advirtió que la presión aumentará hasta que, según dijo, se devuelvan activos “robados” a su país.





