El presidente de Francia, Emmanuel Macron, acusó a grupos organizados de ultraizquierda de cometer actos sediciosos con el objetivo de desestabilizar las instituciones, luego de los enfrentamientos, incendios y saqueos registrados durante las manifestaciones contra el alto coste de la vida.

Al término de una reunión con los servicios de inteligencia en el Palacio del Elíseo, Macron sostuvo que algunas acciones fueron de carácter político y otras buscaron, según sus palabras, “hacer caer la República”. Las declaraciones se produjeron después de las críticas dirigidas a los organismos de seguridad por no anticipar la magnitud de las movilizaciones del sábado 17 de octubre.

Tras los disturbios, las autoridades impusieron toques de queda durante tres noches en zonas de distintas ciudades, entre ellas París y Lyon. Además, anunciaron un despliegue reforzado de vehículos blindados y unidades especiales de la Policía y la Gendarmería para contener nuevas protestas.

El Ministerio del Interior informó que la movilización de las fuerzas de seguridad prevista para este fin de semana será 20% superior a la de la semana anterior. También participarán militares de la misión Sentinelle, encargada habitualmente de vigilar espacios públicos y lugares concurridos.

Las medidas se adoptan ante el anuncio de nuevas manifestaciones convocadas por el movimiento de los chalecos amarillos y organizaciones sindicales. Los convocantes prevén movilizaciones nacionales el sábado y una huelga general acompañada de protestas el 5 de noviembre.

En ciudades como Lyon, Rouen y Toulon, las autoridades prohibieron las manifestaciones previstas para el sábado. La decisión generó críticas de sectores de la oposición, que consideran que las restricciones afectan las libertades públicas.

Entre los hechos más graves figura el incendio que destruyó buena parte del edificio del Ayuntamiento de Limoges, inaugurado en 1883, durante las movilizaciones del 17 de octubre. La fiscalía informó que hay dos detenidos por estos hechos, uno de ellos de 66 años. También se reportaron saqueos en cientos de comercios de distintas localidades.

La crisis de seguridad ocurre a pocos meses de las elecciones presidenciales previstas para abril y mayo de 2027. Macron no puede buscar la reelección, mientras las encuestas citadas en el contexto de la contienda sitúan a la ultraderechista Marine Le Pen entre las principales aspirantes a sucederlo.

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