El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos en línea, medida anunciada esta semana a nueve días de las elecciones presidenciales y legislativas del país.

Durante un mitin en São Miguel Paulista, en la zona este de São Paulo, Lula afirmó que las apuestas por internet han contribuido al endeudamiento de familias, particularmente entre sectores de menores ingresos. Señaló que tomó la decisión para evitar que recursos destinados a gastos básicos terminen en plataformas de apuestas.

El decreto establece la prohibición de las llamadas “bets” y de los casinos virtuales, además de restringir la publicidad relacionada con estas actividades. La medida entra en vigor con su publicación en el Diario Oficial, aunque deberá ser convalidada por el Congreso en un plazo máximo de 120 días para conservar su vigencia.

La decisión modifica el marco regulatorio que el propio Gobierno brasileño había establecido en 2023. De acuerdo con datos citados por EFE, actualmente 85 empresas operan legalmente en el país. Durante 2025, alrededor de 25 millones de brasileños realizaron apuestas por un monto de 220 mil 600 millones de reales.

La medida también generó preocupación en el sector deportivo. Las casas de apuestas se habían convertido en una fuente importante de patrocinios para los clubes brasileños. Según datos citados por EFE, en 2025 estos contratos representaron 7.97 por ciento de los ingresos de los clubes, mientras que para algunos equipos la dependencia fue considerablemente mayor.

Lula sostuvo que los problemas asociados con el endeudamiento justifican la prohibición. En contraste, representantes de clubes han advertido sobre el impacto financiero de la medida y sobre el riesgo de que parte de la actividad se desplace hacia plataformas ilegales.

El tema se incorporó a la campaña electoral en la recta final hacia los comicios del 4 de octubre. El principal rival de Lula, el senador Flávio Bolsonaro, cuestionó la decisión y señaló que el decreto deberá pasar por el Congreso, además de criticar que el Gobierno haya regulado previamente el sector.

Las elecciones brasileñas se celebrarán el 4 de octubre. Las encuestas recientes muestran una contienda estrecha: un sondeo de Datafolha publicado el 25 de septiembre registró 40 por ciento de intención de voto para Lula y 36 por ciento para Flávio Bolsonaro en primera vuelta, con un margen de error de dos puntos porcentuales. Para una eventual segunda vuelta, el mismo estudio registró 47 y 45 por ciento, respectivamente, dentro del margen de error.

Durante su acto en São Paulo, Lula también defendió la soberanía brasileña y rechazó cualquier intervención extranjera en el proceso electoral. El mandatario ya había expresado una posición similar ante la Asamblea General de la ONU, donde pidió respeto a la autonomía política de Brasil.

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