Una propuesta del Ayuntamiento de Westminster, distrito que concentra buena parte de la vida nocturna del centro de Londres, abrió un debate político y cultural en Reino Unido sobre el futuro de una de las escenas más características de los pubs británicos: beber cerveza de pie en las calles aledañas a los establecimientos.
El borrador de la nueva normativa de licencias plantea limitar el llamado “consumo vertical” de alcohol, es decir, beber de pie, con el objetivo de reducir la embriaguez excesiva, el ruido y las molestias para peatones y residentes.
La propuesta contempla que los establecimientos cuenten con un número determinado de asientos y permitan a sus clientes consumir alimentos y bebidas en las mesas. También señala que los negocios con espacios para sentarse podrían tener mayores facilidades para obtener una licencia.
La iniciativa, actualmente sometida a consulta pública, provocó reacciones de autoridades de distintos niveles. El primer ministro británico, Andy Burnham, defendió que los pubs concurridos, donde la gente conversa y convive, forman parte de la vida británica y generan miles de empleos.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también cuestionó la propuesta y criticó al gobierno conservador de Westminster por intentar regular un distrito de vida nocturna de relevancia internacional. El alcalde advirtió que utilizará sus competencias en materia de licencias para intervenir en el proceso.
Desde Westminster, el teniente alcalde Tim Barnes rechazó que la intención sea prohibir que las personas beban de pie. Explicó que el objetivo es que los establecimientos controlen las concentraciones en las aceras, reduzcan el ruido y eviten situaciones de consumo excesivo de alcohol.
Westminster concentra alrededor de 4 mil establecimientos con licencia, la mayor cantidad de cualquier zona del Reino Unido. Entre sus áreas más concurridas se encuentra Soho, uno de los principales puntos de la vida nocturna londinense.
En las calles cercanas a Oxford Street, el pub The Toucan es uno de los establecimientos que podría verse afectado. Su propietario, Jack Lynch, aseguró que aproximadamente 90 por ciento de sus clientes consume sus bebidas en el exterior debido al reducido espacio interior del local.
Lynch advirtió que limitar el consumo de pie tendría un impacto considerable en el negocio, debido a que sería prácticamente imposible atender en el interior al mismo número de clientes.
El debate también ha generado preocupación entre comerciantes y residentes. Empresarios consultados consideran que muchos establecimientos no podrían mantener su actual capacidad si estuvieran obligados a ofrecer exclusivamente consumo sentado, mientras que algunos vecinos defienden mayores controles ante los problemas de ruido, seguridad y comportamiento antisocial.
The Soho Society, organización que representa a residentes del barrio, sostiene que no está en contra de la hostelería ni de la vida nocturna, pero reclama atender la elevada concentración de establecimientos y sus efectos sobre la seguridad pública y la convivencia.
Para quienes rechazan las restricciones, sin embargo, el conflicto va más allá de una regulación administrativa. Consideran que beber y conversar de pie frente a un pub forma parte de una manera tradicional de socializar y constituye uno de los elementos más reconocibles de la cultura británica.
La consulta pública determinará el futuro de la propuesta, mientras Westminster enfrenta una disputa que combina regulación del consumo de alcohol, actividad económica, convivencia vecinal y la preservación de una de las costumbres más asociadas con los pubs londinenses.






