El Accidente de Chernóbil fue recordado por el Papa León XIV como una advertencia vigente sobre los riesgos del uso de tecnologías de alta complejidad. A cuatro décadas del siniestro ocurrido en la entonces Unión Soviética, el pontífice subrayó la necesidad de responsabilidad en la gestión de la energía atómica.
Durante el rezo del Regina Coeli, desde el Palacio Apostólico, el líder religioso sostuvo que el accidente “ha marcado la conciencia de la humanidad” y permanece como referencia obligada ante el desarrollo tecnológico.
El evento al que se refirió ocurrió en el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, ubicado en la actual Ucrania, cuando una prueba de seguridad derivó en una explosión que liberó material radiactivo a gran escala.
El pontífice afirmó que el uso de la energía nuclear debe estar orientado “al servicio de la vida y de la paz”, e insistió en que las decisiones en este ámbito requieren discernimiento y responsabilidad en todos los niveles. Asimismo, encomendó a las víctimas y a quienes continúan afectados por las consecuencias del desastre.





