La Unión Europea puso en marcha este domingo una nueva etapa de su regulación sobre inteligencia artificial con la entrada en vigor de disposiciones adicionales del AI Act, la legislación considerada uno de los marcos regulatorios más avanzados del mundo para el desarrollo y uso de esta tecnología.
Las nuevas normas fortalecen la supervisión de los sistemas de inteligencia artificial e incorporan obligaciones de transparencia para las empresas, que deberán identificar de forma clara los contenidos generados mediante IA y etiquetar los llamados deepfakes, es decir, imágenes, videos o audios manipulados con un alto grado de realismo que pueden inducir a error.
La legislación, aprobada hace dos años, ya prohíbe prácticas como el uso de inteligencia artificial para manipular a las personas, aprovecharse de su edad o discapacidad, así como determinadas aplicaciones relacionadas con datos biométricos y tecnologías de reconocimiento facial.
Con las nuevas disposiciones, las compañías desarrolladoras también deberán evaluar y reducir los riesgos asociados a sus modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, aquellas herramientas que ya se encuentran disponibles en el mercado tendrán hasta el 2 de diciembre para adaptarse a los nuevos requisitos.
Mayor capacidad de supervisión
A partir de ahora, la Oficina de Inteligencia Artificial (AI Office), organismo creado dentro de la Comisión Europea, contará con mayores facultades para inspeccionar y evaluar los modelos de IA de mayor tamaño.
Las empresas estarán obligadas a proporcionar acceso a sus sistemas cuando así lo requieran las autoridades, incluso antes de que algunos modelos sean comercializados.
Los reguladores nacionales supervisarán los modelos de menor escala, mientras que la Comisión Europea podrá ordenar investigaciones, exigir medidas correctivas e incluso restringir el despliegue de nuevos sistemas cuando detecte incumplimientos.
Las autoridades europeas señalaron que estas facultades buscan mejorar la capacidad de supervisar modelos desarrollados por grandes empresas tecnológicas internacionales.
Multas de hasta el 7% de la facturación mundial
El AI Act contempla un régimen de sanciones para las empresas que incumplan la normativa.
Las infracciones más graves, relacionadas con prácticas prohibidas, podrán ser castigadas con multas de hasta el 7% de la facturación anual mundial de la empresa o 35 millones de euros, aplicándose la cantidad que resulte mayor.
Para otras violaciones a la legislación, las multas podrán alcanzar el 3% de la facturación anual mundial o 15 millones de euros. También habrá sanciones para las compañías que obstaculicen las investigaciones de las autoridades.
Nuevas restricciones llegarán entre 2026 y 2028
La regulación europea continuará ampliándose en los próximos años. A partir de diciembre quedarán prohibidos los sistemas de inteligencia artificial capaces de generar imágenes de personas desnudas sin su consentimiento.
Además, entre 2027 y 2028 comenzarán a aplicarse reglas específicas para los sistemas de inteligencia artificial considerados de alto riesgo, utilizados en sectores como la salud, la seguridad y otros ámbitos sensibles, cuya entrada en vigor fue aplazada para facilitar la adaptación de las empresas.





