La luna del lobo, la primera luna llena de 2026, iluminará el cielo este fin de semana y marcará el inicio del año, aunque su intenso brillo dificultará la observación de la lluvia de meteoros Cuadrántidas.
El satélite natural comenzará a verse prácticamente lleno desde la noche de Año Nuevo y alcanzará su máxima iluminación a las 5:03 a.m. (hora del Este) del sábado, de acuerdo con The Old Farmer’s Almanac. “El día anterior y el día posterior al 3 de enero, la luna se verá llena”, explicó Noah Petro, jefe del Laboratorio de Geología, Geofísica y Geoquímica Planetaria de la NASA, en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard.
La luna del lobo será además la primera superluna de 2026, es decir, una luna llena que ocurre cuando el astro se encuentra más cerca de la Tierra de lo habitual, por lo que aparenta un mayor tamaño y brillo. Será una de las tres lunas más cercanas del año, aunque Petro subrayó que la diferencia visual con una luna llena común es sutil y difícil de percibir sin referencia.
El resplandor lunar complicará la observación de las Cuadrántidas, cuya actividad máxima se registrará el sábado entre las 4 y las 7 p.m. (hora del Este), según Robert Lunsford, coordinador del informe de bólidos de la Sociedad Estadounidense de Meteoros. El mejor momento para intentar verlas será entre la medianoche y el amanecer del domingo, mirando hacia el noreste y con la luna a la espalda. Aun así, con cielos despejados, podrían observarse apenas unos cinco meteoros por hora, además de algunos esporádicos.
Las Cuadrántidas, activas hasta el 16 de enero, se caracterizan por meteoros de velocidad media y, en algunos casos, bólidos brillantes con estelas persistentes, aunque en Norteamérica la probabilidad de verlos es reducida bajo una luna llena al 100% de iluminación.
La luna del lobo recibe su nombre por el aumento de los aullidos de los lobos en esta época del año. El término proviene de lenguas indígenas norteamericanas, como el sioux, que la describe como “la luna en la que los lobos corren juntos”. Otras culturas nativas le atribuyen nombres distintos, como “luna del oso” o “luna dura”.
Más allá del espectáculo visual, la observación lunar cobra relevancia adicional ante la próxima misión Artemis II de la NASA, prevista para febrero, que llevará a cuatro astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de medio siglo. Petro destacó que seguir las fases lunares en las semanas previas permite dimensionar la cercanía de esa misión histórica.
Tras las Cuadrántidas, la siguiente lluvia de meteoros relevante será la de las Líridas, en abril. En agosto, las Perseidas ofrecerán condiciones óptimas de observación gracias a la coincidencia con luna nueva.
Durante el resto de 2026, el calendario astronómico incluirá otras lunas llenas destacadas, como la luna azul de mayo, la luna de fresa de junio y la luna fría de diciembre, cerrando un año marcado por eventos celestes constantes, aunque no siempre fáciles de observar bajo cielos iluminados.




