EFE / Los gobiernos de izquierda deben apostar a la transformación del mundo para dar a la ciudadanía opciones de futuro que no la orillen a votar por personajes como el presidente electo de Argentina Javier Milei, afirmó a EFE el narrador venezolano Edgar Borges.

“No se pueden conformar con que haya unas masas que te aplaudan, sino que necesitan formar al individuo para que si esa transformación no viene, esas masas se te van a voltear en contra y tranquilamente apoyan cada vez que llega un personaje como el de Argentina”, afirmó durante su visita a la ciudad mexicana de Guadalajara.

Borges (Caracas, 1966), quien desde el año 2007 reside en España, afirmó que uno de los problemas de América Latina es la cultura de masas que “son un invento del poder” que le ha servido a los políticos para hacerse de seguidores que lo aplaudan y lo erijan “como una especie de pastor” lo que ha provocado las polarizaciones y que caigan en actos de corrupción.

El autor de novelas como “Ser gato” (2021), “Enjambres” (2020) y “La niña del salto” (2018) añadió que los políticos deberían entender que la sociedad a la que se dirigen es plural y compuesta de individuos distintos entre sí aunque unidos en una colectividad.

“Que sepas que le estás hablando a muchas personas todas diferentes, unidas en una misma idea en común, pero ese es el peligro cuando le estás hablando al vacío, ese vacío va a aceptar la dirección de cualquiera que le ofrezca algo que es un espejismo y ese espejismo lo puede llenar cualquiera sea de cualquier tinte político o del extremismo”, señaló.

El manicomio del mundo

El narrador acude a la mexicana Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara donde presentará este domingo su nueva novela “Figuras”, distribuida en México por la editorial independiente Salto Mortal, en la que cuenta la historia de un hombre llamado Enrico y Federica, una mujer internada en un manicomio sin paredes.

La novela hace una crítica al “manicomio que es el mundo” y a las “dictaduras invisibles” que condicionan a las personas cultural y económicamente.

“La alegoría (de la novela) tiene que ver con eso, con la dictadura de lo invisible, que ya hemos aprendido y nosotros mismos somos nuestros carceleros, con eso que nos han enseñado y que no nos conviene a nosotros porque no nos hace libres”, indicó.

En “Figuras”, uno de los personajes importantes es un vigilante que sigue a rajatabla las normas, pero que en el fondo admira a quienes las rompen, un símil del pequeño vigilante en que todas las personas nos hemos convertido alguna vez, especialmente en tiempos de crisis.

“Con la pandemia, por ejemplo, un poco a todos nos pusieron en posición de ser vigilantes. Estamos vigilando al vecino que no violara las normas, estamos pendientes de lo que el otro iba a transgredir por nuestra propia seguridad, entonces este papel de vigilante que todos llevamos por dentro está en este guardia”, afirma.

La historia de Borges se mueve entre la estructura y la perspectiva, el lector se deja llevar por la arquitectura de las palabras y construye de manera paralela una historia que tiene “una especie de homenaje a la imaginación” en el que quiso jugar un poco con la mente humana, afirmó el autor.

“Tener una especie de cámara subjetiva donde el lector pueda participar, donde de pronto esa cámara es la que le está mostrando todo lo que ocurre, pero al mismo tiempo, tú tienes que participar para construir esa historia. Eso me interesa, la perspectiva es determinante”, señaló.

Tabla de salvación

Para Borges el arte puede ser una tabla de salvación. Al menos así lo ha comprobado en los talleres literarios que imparte a personas con Alzheimer y con pacientes con VIH y Cáncer en Nueva York, Estados Unidos.

En estos espacios se ha dado cuenta que el arte puede servir para dar esperanza a quienes no la tienen y que puede romper barreras para sanarse física y mentalmente.

“Muchas veces que todos los creadores nos preguntamos si el arte es útil se dice que no es útil el arte es inútil es la ciencia lo inútil, pero con estas personas, tú ves la utilidad del arte porque para ellos se convierte en una especie de tabla de salvación (…) Cuando ellos sentían que podían crear, se sujetaban a esto”, explicó.

Shares: