Israel celebrará elecciones generales el próximo 27 de octubre, informó este domingo el Parlamento, en unos comicios que serán determinantes para el futuro político del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien enfrenta un proceso judicial por corrupción y un creciente desgaste tras casi tres años de conflicto armado.
La elección será la primera desde el ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza y marcó un punto de inflexión en la política israelí. Analistas consideran que la votación funcionará como un referéndum sobre la continuidad de Netanyahu al frente del gobierno.
Con 76 años y líder del partido Likud, Netanyahu es el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en la historia de Israel, aunque en periodos no consecutivos. Sin embargo, diversas encuestas reflejan un creciente rechazo ciudadano a su permanencia en el poder.
El principal contendiente que perfilan los sondeos es el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, quien ha ganado fuerza como figura de oposición en un contexto marcado por la crisis política y de seguridad.
Entre los factores que han debilitado al actual gobierno destacan las críticas por las fallas de seguridad que permitieron el ataque de Hamás, así como la percepción de que no logró cumplir su promesa de alcanzar una “victoria total” sobre Hamás y el movimiento libanés Hezbolá.
A ello se suma el descontento por el papel limitado que, según diversos sectores, tuvo Israel en las negociaciones que derivaron en un alto al fuego entre Irán y Estados Unidos, un acuerdo que parte de la opinión pública considera desfavorable para los intereses israelíes.
Los comicios de octubre definirán no solo la continuidad de Netanyahu, sino también el rumbo político de Israel en un momento de alta tensión regional y de profundas divisiones internas.






