Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia investigan y conservan una estructura arquitectónica maya de más de mil 500 años de antigüedad, localizada durante las obras del servicio ferroviario de carga del Tren Maya, en el estado de Yucatán.
El hallazgo ocurrió como parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Libramiento Ferroviario a Terminal Multimodal Progreso, que se desarrolla entre las comunidades de Poxilá y Paraíso, al sur de Progreso.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el descubrimiento permite ampliar el conocimiento sobre la vida y organización de los pueblos originarios de la región.
“Preservar esta posible estructura ritual maya significa cuidar una memoria que pertenece a todas y todos, fortalecer el derecho a la identidad y reconocer que el patrimonio también sostiene conocimiento y continuidad cultural”, expresó.
La coordinadora de los trabajos arqueológicos, Susana Echeverría Castillo, explicó que el proyecto ha permitido documentar diversos asentamientos mayas ubicados en un corredor de aproximadamente 50 kilómetros al poniente de Mérida.
Uno de estos asentamientos fue localizado al norte de la comunidad de Yaxché de Peón, en el municipio de Ucú, donde arqueólogos y trabajadores identificaron una unidad doméstica integrada por conjuntos residenciales distribuidos alrededor de patios.
Los antiguos habitantes aprovecharon zonas bajas para construir viviendas con piedra caliza, de las cuales actualmente sólo permanecen alineamientos de muros, cimientos y accesos.
Durante la exploración se encontró una ofrenda compuesta por una vasija y un collar elaborado con cuentas de concha y piedra verde, lo que permitió fechar preliminarmente el asentamiento en el periodo Clásico maya, entre los años 400 y 750 d.C.
El arqueólogo José Luis Díaz Cruz detalló que una de las estructuras llamó especialmente la atención por sus características arquitectónicas distintas a las viviendas comunes.
Se trata de una construcción cuadrangular de seis metros por lado, integrada por tres niveles superpuestos y una banqueta orientada hacia el conjunto residencial. Los especialistas consideran que pudo haber tenido una pequeña habitación construida con materiales perecederos.
En el centro de la estructura se localizó un “panucho”, un pequeño disco de piedra caliza utilizado como tapa de colmenas tradicionales mayas, además de un arreglo de piedras planas y una cavidad labrada en roca madre.
Aunque no se encontraron materiales arqueológicos en el interior, la forma y ubicación del edificio sugieren que habría tenido funciones relacionadas con rituales, creencias o actividades ceremoniales del grupo que habitó el sitio.
Por ello, el INAH propuso preservar la estructura mediante técnicas de recubrimiento con geotextil para protegerla durante el desarrollo de las obras ferroviarias.
Los especialistas consideran que este asentamiento podría estar vinculado con antiguos centros comerciales mayas como Chunchucmil y Oxkintok, que mantenían redes de intercambio entre la costa y el interior de la península, principalmente de sal, pescado y productos agrícolas.






