La fuente histórica del parque Meridian Hill, en Washington D.C., volvió a ser noticia apenas unas semanas después de su reapertura, luego de que el agua de sus 13 estanques adquiriera un color marrón anaranjado, generando cuestionamientos sobre uno de los proyectos de rehabilitación promovidos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El parque fue escenario, a principios de julio, de una ceremonia encabezada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y otros funcionarios, quienes destacaron los esfuerzos de la administración para recuperar espacios públicos como parte de la iniciativa “DC Safe and Beautiful”, impulsada con miras al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
La fuente permaneció fuera de operación durante siete años y fue rehabilitada con una inversión cercana a los cuatro millones de dólares. Su reapertura en mayo fue bien recibida por residentes y visitantes, quienes retomaron el parque como punto de reunión.
Sin embargo, esta semana el agua comenzó a presentar una coloración marrón, lo que provocó comentarios en redes sociales y entre quienes visitaban el lugar.
El Departamento del Interior explicó que el cambio de color se debió a sedimentos liberados tras la reactivación de dos tuberías que habían permanecido fuera de servicio durante varios años. La dependencia estimó inicialmente que el agua recuperaría su apariencia habitual en un plazo de entre 24 y 36 horas.
Personal de mantenimiento realizó labores de limpieza en los estanques, aunque para el sábado el agua continuaba turbia, aunque con menor intensidad en la coloración.
La fuente de Meridian Hill forma parte de un programa para reactivar nueve fuentes históricas de la capital estadounidense. De acuerdo con un recorrido realizado por CNN, una de ellas permanecía fuera de servicio y otras dos presentaban agua de color marrón.
Los inconvenientes se suman a los registrados en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, otro de los proyectos de restauración impulsados por la administración Trump. Esa obra, con un costo superior a los 14 millones de dólares, enfrentó problemas después de que la pintura aplicada al fondo del estanque comenzó a desprenderse tras volver a llenarlo de agua.
Pese a estos contratiempos, el gobierno estadounidense sostiene que los trabajos de rehabilitación continuarán por etapas. El Servicio de Parques Nacionales informó que las obras podrían ocasionar cierres temporales o acceso limitado en algunos espacios mientras concluyen los proyectos de restauración.






