León, España. Un ambicioso programa de conservación destinado a recuperar las poblaciones del urogallo cantábrico en el norte de España registró resultados adversos luego de que 29 de las 30 aves liberadas en su hábitat natural murieran durante los primeros seis meses del proyecto.
La iniciativa, impulsada por el Centro de Cría de Valsemana y respaldada por autoridades de Castilla y León, contempló la liberación de ejemplares criados en cautiverio en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Alto Sil, considerada una de las áreas clave para la conservación de esta especie en peligro crítico de extinción.
El programa representó una inversión superior a cinco millones de dólares y tenía como objetivo reforzar las escasas poblaciones silvestres que aún sobreviven en la cordillera Cantábrica, además de evaluar la capacidad de adaptación de aves criadas bajo cuidado humano.
Antes de ser liberados, los ejemplares fueron sometidos a un proceso gradual de adaptación en recintos especialmente acondicionados para familiarizarlos con las condiciones del entorno natural. Durante los primeros días, los resultados parecían alentadores, ya que la mayoría logró desplazarse y desenvolverse en libertad sin mayores dificultades.
Sin embargo, conforme avanzaron las semanas, el monitoreo realizado mediante dispositivos GPS y transmisores de radio permitió confirmar un marcado descenso en la supervivencia de las aves.
Los análisis determinaron que la principal causa de mortalidad fue la depredación. Los zorros fueron responsables de al menos 12 ataques confirmados, mientras que diversas aves rapaces estuvieron vinculadas a seis casos y las martas, pequeños mamíferos carnívoros, a otras cuatro muertes.
Al término de los seis meses de seguimiento, únicamente una hembra permanecía con vida.
El urogallo cantábrico, Urogallo cantábrico, es una subespecie endémica del norte de España cuya población ha sufrido una drástica reducción durante las últimas décadas debido a la pérdida de hábitat, la fragmentación de los bosques, la presión humana y la acción de depredadores naturales.
Especialistas estiman que actualmente sobreviven menos de 300 ejemplares en estado silvestre, lo que convierte a esta ave en una de las especies más amenazadas de la fauna ibérica.
A pesar de los resultados negativos, los responsables del proyecto consideran que la experiencia aportó información valiosa para futuras estrategias de conservación. Los datos obtenidos permitirán perfeccionar los procesos de adaptación, identificar los principales riesgos que enfrentan las aves tras su liberación y diseñar medidas más eficaces para incrementar sus posibilidades de supervivencia.
Los investigadores sostienen que la recuperación del urogallo cantábrico seguirá siendo una prioridad para las autoridades ambientales, aunque reconocen que los desafíos para evitar su desaparición continúan siendo considerables.





