La tregua acordada entre Rusia y Ucrania con motivo de la Pascua ortodoxa llegó a su fin este lunes, tras 32 horas de vigencia marcadas por acusaciones cruzadas de incumplimientos por ambas partes.

El alto el fuego, ordenado por el presidente ruso Vladimir Putin, inició el sábado y concluyó la noche del domingo. Aunque se reportó una disminución en los bombardeos aéreos, la calma fue parcial a lo largo de los más de mil kilómetros de frente de combate.

El presidente ucraniano Volodimir Zelenski había propuesto extender la tregua por más tiempo, sin embargo, el Kremlin rechazó la posibilidad de una prórroga.

El portavoz ruso, Dmitri Peskov, señaló que cualquier extensión del alto el fuego dependería de que Ucrania aceptara condiciones planteadas por Moscú, entre ellas concesiones territoriales.

Entre las exigencias de Rusia se encuentra la retirada total de fuerzas ucranianas de la región de Donetsk, parcialmente controlada por tropas rusas, una condición que Kiev rechaza al considerarla inaceptable.

Por su parte, Zelenski reiteró la postura de su gobierno de continuar la defensa del país, al tiempo que expresó su deseo de alcanzar la paz en futuros periodos.

El breve cese de hostilidades reflejó, una vez más, la dificultad de avanzar hacia un acuerdo duradero en el conflicto que ambas naciones mantienen desde hace más de dos años.

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