Una mujer identificada con el nombre ficticio de Anya afirmó haber sido víctima durante años de abuso sexual, manipulación y control coercitivo por parte del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, según un reportaje publicado por la BBC.
De acuerdo con su testimonio, tras la muerte de Epstein en 2019, el hermano del empresario, Mark Epstein, le pidió abandonar el departamento donde vivía en Nueva York, uno de los inmuebles que el financiero utilizaba para alojar a mujeres que trabajaban para él. Mark Epstein ha negado haber tenido conocimiento de las actividades ilícitas de su hermano.
Anya relató que fue reclutada cuando trabajaba como modelo en Europa, luego de ser presentada a Epstein por el cazatalentos Daniel Siad. Según su versión, el empresario le prometió impulsar su carrera profesional, pero con el paso del tiempo utilizó esas promesas para ejercer control sobre distintos aspectos de su vida.
La mujer aseguró que Epstein supervisaba sus finanzas, limitaba su autonomía, controlaba sus relaciones personales y la sometía a abusos sexuales de forma recurrente. También afirmó que la presionó para someterse a procedimientos médicos innecesarios que le dejaron cicatrices permanentes.
Su relato coincide con el de Sarah Kellen, otra exasistente de Epstein, quien declaró este año ante un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que el empresario destruía progresivamente la autonomía de las mujeres que trabajaban para él, haciéndolas dependientes económica y emocionalmente.
Especialistas consultados por la BBC señalaron que este tipo de control coercitivo puede afectar también a personas adultas, mediante procesos de manipulación psicológica prolongados.
Anya sostuvo que Epstein utilizaba promesas laborales, aislamiento, vigilancia y amenazas económicas para mantener el control sobre sus asistentes. Según dijo, el empresario incluso les hacía escribir cartas de agradecimiento y grabar videos comprometedores que posteriormente podían utilizarse como mecanismo de intimidación.
La mujer también afirmó que las asistentes eran presionadas para reclutar a otras jóvenes, lo que, a su juicio, formaba parte de una estructura diseñada para perpetuar los abusos.
Jeffrey Epstein murió en agosto de 2019 en una cárcel de Nueva York mientras esperaba ser juzgado por cargos federales de tráfico sexual de menores. Su muerte fue determinada oficialmente como suicidio, aunque el caso continúa siendo objeto de controversia pública.
Anya y Sarah Kellen recibieron posteriormente compensaciones económicas a través del Fondo de Indemnización para Víctimas de Epstein, creado para apoyar a personas que acreditaran haber sufrido abusos por parte del financiero.
En su testimonio, Anya explicó que decidió hacer pública su historia para contribuir a que otras personas puedan identificar situaciones de manipulación y violencia psicológica, y buscar ayuda antes de quedar atrapadas en relaciones abusivas.






