Un estudio publicado en la revista científica Current Biology reveló que los humanos de la Edad de Hielo seleccionaban principalmente hembras de mamut lanudo para su caza, una estrategia que habría facilitado el aprovechamiento de estos animales y podría ofrecer nuevas pistas sobre la relación entre los primeros cazadores y esta especie extinta.

La investigación analizó ADN antiguo de 521 mamuts que habitaron Eurasia y Norteamérica durante los últimos 50 mil años. De ellos, 100 ejemplares procedían de 11 yacimientos arqueológicos con acumulaciones de huesos en Polonia, Austria, República Checa, Alemania y Rusia, mientras que los 421 restantes fueron recuperados de entornos naturales.

Los resultados mostraron que alrededor del 70 por ciento de los mamuts encontrados en los sitios arqueológicos eran hembras, mientras que en los depósitos naturales predominaban los machos, con un 66 por ciento de los restos analizados. Esta diferencia llevó a los investigadores a concluir que las acumulaciones de huesos fueron consecuencia, principalmente, de la actividad humana y no de procesos naturales.

Los científicos plantean que los grupos humanos desarrollaron estrategias específicas para localizar y cazar manadas lideradas por hembras, similares a las de los elefantes actuales. Estas agrupaciones, integradas por hembras adultas y crías, probablemente seguían rutas estacionales más predecibles, lo que facilitaba su localización.

Además, las hembras habrían representado un objetivo más accesible debido a su menor tamaño en comparación con los machos adultos, que podían alcanzar hasta seis toneladas de peso y 3.4 metros de altura. Las hembras, en cambio, pesaban alrededor de cuatro toneladas y medían cerca de 2.9 metros.

Los investigadores también consideran que los cazadores aprovecharon el relieve para conducir a los animales hacia trampas naturales, como zonas pantanosas o acantilados, donde podían inmovilizarlos antes de atacarlos con lanzas, dardos o flechas.

Los mamuts lanudos fueron una fuente esencial de recursos para las comunidades prehistóricas. Su carne y grasa servían como alimento, mientras que la piel era utilizada para fabricar ropa y sus huesos y colmillos para elaborar herramientas, armas, objetos ornamentales e incluso estructuras para refugios.

La mayoría de los mamuts desapareció hace entre 10 mil y 12 mil años, al término de la última glaciación, debido a la combinación de cambios climáticos que transformaron su hábitat y otros factores que aún son motivo de investigación. Aunque el papel de la caza humana en su extinción continúa siendo debatido, una pequeña población sobrevivió en la isla de Wrangel, en Siberia, hasta hace aproximadamente cuatro mil años.

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