Con banderas blancas y mensajes de “Ayuda, SOS”, habitantes de zonas rurales de Ansermanuevo y El Cairo, en el departamento colombiano de Valle del Cauca, buscan llamar la atención de las autoridades tras los daños provocados por el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado lunes.

Los campesinos aseguran que, varios días después del sismo, ninguna autoridad ha acudido a algunas de las comunidades rurales para evaluar los daños en sus viviendas. Las únicas ayudas que han recibido, señalan, provienen de personas que transitan por la carretera que conecta Ansermanuevo con El Cairo.

La situación preocupa especialmente a las familias cuyas viviendas presentan daños estructurales, pero que se niegan a abandonarlas hasta recibir una evaluación oficial que determine si pueden permanecer en ellas.

En la vereda Las Brisas de Ansermanuevo, Milton Puentes Barahona colocó una bandera con el mensaje “Ayuda, SOS” frente a su vivienda, donde vive con su esposa y su hijo.

El inmueble sufrió daños en los techos y presenta partes del cielorraso desprendidas. Puentes afirma que la casa quedó prácticamente destruida y solicita materiales para reparar los techos, particularmente láminas metálicas.

Además de ser su vivienda, el inmueble representa su fuente de ingresos, ya que la familia opera ahí un espacio de pesca deportiva y hospedaje para viajeros que se desplazan entre Ansermanuevo, Argelia y El Cairo.

“Pasan carros y nos dan una libra de arroz, es lo único que por ahí hemos recibido”, relató Puentes, quien señaló que requieren materiales para reconstruir los techos.

Su hijo Óscar reconoce que antes de regresar definitivamente a la vivienda necesitan conocer el dictamen de un ingeniero que determine si la estructura es segura.

En otra zona rural de Ansermanuevo, el Parador La Ribera permanece marcado con las palabras “Peligro” y “Precaución”, escritas por sus propios habitantes ante el riesgo de que la estructura colapse.

La propietaria, Johanna Castañeda, relató que durante el terremoto se encontraba en el inmueble junto con otros cinco familiares. Todos tuvieron que salir de inmediato y buscar refugio mientras el movimiento telúrico sacudía la zona.

Castañeda señaló que ninguna autoridad ha acudido hasta el momento para determinar si el inmueble debe ser demolido o si existe alguna posibilidad de rehabilitarlo.

La familia se trasladó temporalmente a la vivienda de unos parientes en Cartago, a más de una hora de distancia, pero regresa diariamente al parador para vigilar las pertenencias que pudieron rescatar y evitar robos.

Las autoridades reconocen que la atención se ha concentrado inicialmente en las zonas urbanas, donde los daños también son considerables.

El alcalde encargado de El Cairo, Carlos Alberto Correa, explicó que todavía no se ha realizado el censo de afectaciones en las comunidades rurales, debido a que actualmente se concentran en el levantamiento de información en la zona urbana.

El funcionario señaló que ya se están enviando ayudas humanitarias a campesinos del municipio y confió en que posteriormente puedan desplazarse a las zonas rurales para evaluar las condiciones de las viviendas.

Mientras esperan una evaluación de las autoridades, las familias afectadas permanecen entre viviendas dañadas, negocios paralizados y la incertidumbre sobre si podrán regresar a sus hogares o tendrán que comenzar de nuevo en otro lugar.

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