El aumento de las temperaturas derivado del cambio climático no solo afecta al medio ambiente, sino también a la salud pública de forma indirecta. Un estudio publicado en The Lancet Global Health advierte que el calor extremo dificultará la actividad física, lo que podría provocar entre 470 mil y 700 mil muertes prematuras adicionales al año hacia 2050.
La investigación, liderada por la Pontificia Universidad Católica Argentina, analizó datos de 156 países entre 2000 y 2022 para modelar el impacto del aumento de temperaturas sobre los niveles de actividad física.
Menos ejercicio, más riesgo
El estudio concluye que cada mes adicional con temperaturas medias superiores a 27.8 °C incrementaría la inactividad física global en 1.5 puntos porcentuales.
Este efecto, aunque indirecto, tiene consecuencias profundas: no se trata de muertes por golpe de calor, sino del deterioro en la salud por la falta de ejercicio, lo que eleva el riesgo de enfermedades crónicas y reduce la productividad.
Según explicó Christian García-Witulski, autor principal del estudio, “la actividad física es otra víctima silenciosa del cambio climático”, ya que disminuyen las condiciones seguras y cómodas para ejercitarse, especialmente en regiones cálidas.
Impacto económico y desigualdad
Además del impacto en la salud, el estudio estima pérdidas económicas globales de entre 2,400 y 3,680 millones de dólares anuales debido a la menor productividad.
El problema será más grave en regiones con altas temperaturas y menos recursos, como:
- América Central y el Caribe
- África subsahariana oriental
- Sudeste asiático ecuatorial
Países como Belice, El Salvador, Guatemala, Jamaica y Nicaragua presentan algunos de los escenarios más preocupantes, con incrementos de hasta 5 puntos porcentuales en inactividad física por cada mes extremadamente caluroso.
Países ricos, mejor adaptación… pero no inmunes
En naciones con mayores ingresos, el impacto promedio sería menor gracias a factores como:
- Acceso a aire acondicionado
- Infraestructura deportiva cerrada
- Mayor capacidad de adaptación
Sin embargo, los investigadores advierten que esto podría fomentar estilos de vida más sedentarios y no garantiza protección para toda la población.
Qué se puede hacer
El estudio subraya que los gobiernos aún pueden mitigar estos efectos mediante políticas públicas, entre ellas:
- Reducción de emisiones contaminantes
- Creación de espacios verdes y sombra urbana
- Instalación de refugios climáticos
- Promoción del ejercicio en horarios más seguros
- Acceso a instalaciones deportivas adecuadas
El mensaje central es claro: el cambio climático no solo transforma el planeta, también redefine hábitos cotidianos como el ejercicio, con consecuencias directas en la salud y la economía global.






