En Ciudad de México, el cabello que cae en peluquerías está dejando de ser basura para convertirse en una herramienta clave en la recuperación ambiental de los canales de Xochimilco, uno de los últimos refugios del ajolote, especie en peligro de extinción.

La iniciativa busca limpiar el agua contaminada mediante filtros elaborados con cabello humano, con la esperanza de que este emblemático anfibio pueda regresar a su hábitat natural.

Una especie al borde de desaparecer

El ajolote ha prácticamente desaparecido de los canales en la última década. De acuerdo con especialistas de la Comunidad Independiente de Manejo Ambiental (CIMA), los censos pasaron de registrar menos de 300 ejemplares por kilómetro cuadrado a ninguno en algunas zonas.

La contaminación del agua —provocada por descargas domésticas, bacterias y metales pesados— es una de las principales causas de su declive.

Filtros hechos de cabello

El proyecto, impulsado por la organización Matter of Trust Latam, utiliza mechones de cabello que pueden absorber hasta cinco veces su peso en contaminantes como aceites y grasas.

Estos filtros, instalados en trajineras y orillas de los canales, permanecen alrededor de dos meses en el agua antes de ser retirados y tratados para su reutilización o integración al suelo, sin generar residuos.

“Si logramos tener cientos de trajineras con estos dispositivos, podríamos limpiar el agua de manera constante”, explican los impulsores del proyecto.

De las barberías al rescate ambiental

La iniciativa se sostiene gracias a una red de más de 30 barberías y estéticas que recolectan cabello en todo el país. En promedio, cada establecimiento aporta cerca de dos kilos al mes, material que se transforma en filtros ecológicos.

Incluso en zonas del Estado de México, negocios locales se han sumado al esfuerzo, demostrando que pequeñas acciones pueden tener impacto ambiental significativo.

Esperanza para Xochimilco

Además de limpiar el agua, el proyecto busca restaurar el ecosistema para permitir el regreso del ajolote, una especie emblemática de México que también ha cobrado relevancia cultural y científica.

Aunque el reto es enorme, iniciativas como esta abren una vía innovadora y sostenible para enfrentar la contaminación y recuperar uno de los ecosistemas más representativos del país.

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