El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador de Argentina en ese país, Daniel Raimondi, para solicitar explicaciones por las declaraciones del presidente argentino, Javier Milei, contra su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades brasileñas, en un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambas naciones.

La decisión se produjo después de que Brasil llamara previamente a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, como respuesta a los comentarios realizados por Milei durante un acto político celebrado el sábado en São Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial del senador Flávio Bolsonaro.

Durante ese evento, el mandatario argentino lanzó críticas contra el gobierno brasileño y, sin mencionar nombres, calificó de “ladrón” y “presidiario” al presidente Lula, además de referirse como “basura calva” al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.

Posteriormente, Milei intensificó sus señalamientos al afirmar que el gobierno brasileño habría financiado una supuesta “campaña antiargentina”, aunque no presentó pruebas para respaldar esa acusación.

De acuerdo con fuentes diplomáticas citadas por la agencia AFP, el gobierno brasileño consideró que las expresiones del mandatario argentino constituyen una ofensa hacia las instituciones democráticas, el pueblo brasileño y los poderes del Estado.

En el acto celebrado en São Paulo, Milei advirtió sobre lo que denominó el “riesgo Lula” de cara a las elecciones presidenciales de octubre y llamó a Brasil a abandonar lo que describió como un “sometimiento al zurdo”.

Más tarde, en una entrevista con Radio Mitre, el presidente argentino reiteró sus acusaciones y aseguró que el 25 por ciento de los recursos destinados a la presunta campaña contra Argentina provino del gobierno brasileño, además de señalar, sin aportar evidencia, a sectores progresistas de México y al Partido Demócrata de Estados Unidos.

La nueva escalada ocurre en un contexto de diferencias políticas entre los gobiernos de Lula y Milei, así como de las tensiones que Brasil mantiene desde 2025 con la administración del presidente estadounidense Donald Trump, aliado político del mandatario argentino y de la familia Bolsonaro.

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