El Bitcoin y otras criptomonedas retrocedieron con fuerza después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques contra Irán, aumentando la presión sobre los activos considerados de alto riesgo.
Bitcoin llegó a caer hasta un 3,8% en la jornada. Ethereum, la segunda criptomoneda por capitalización, perdió hasta un 4,5%. Según datos de CoinGecko, aproximadamente 128.000 millones de dólares en valor de mercado fueron borrados del conjunto de activos digitales tras conocerse la noticia.
Susannah Streeter, estratega jefe de inversiones de Wealth Club, afirmó que aunque existían señales de creciente tensión militar en el Golfo, los mercados habían priorizado la expectativa de nuevas negociaciones. El inicio de la ofensiva sorprendió por su rapidez. Ante la incertidumbre, señaló, los inversores tienden a rotar hacia activos refugio como el oro.
La caída se suma a una tendencia bajista prolongada. En octubre, el mercado sufrió liquidaciones por unos 19.000 millones de dólares en posiciones apalancadas. Bitcoin retrocedió cerca de un 50% desde su máximo histórico superior a 126.000 dólares ese mes y no logró acompañar el repunte del oro.
Justin d’Anethan, jefe de investigación de Arctic Digital, describió a Bitcoin como una “válvula de presión” tras los acontecimientos geopolíticos. Sostuvo que el impacto inicial fue más limitado de lo esperado y que el efecto adicional podría moderarse, dado que gran parte del apalancamiento ya fue eliminado y los vendedores muestran fatiga.
Durante el cierre de los mercados tradicionales, algunos inversores recurrieron a productos tokenizados de materias primas en Hyperliquid, donde los contratos vinculados al petróleo, oro y plata registraron subidas.
Según análisis de CryptoQuant, la presión vendedora en derivados de Bitcoin aumentó de forma significativa: el volumen de ventas se incrementó en unos 1.800 millones de dólares en una hora el sábado por la mañana. El analista Sylvain Olive indicó que este desequilibrio refleja superioridad táctica de los vendedores en el corto plazo y una dinámica dominada por la emoción y la gestión del riesgo más que por factores estructurales.
La reacción confirma la sensibilidad del mercado cripto ante shocks geopolíticos y cambios abruptos en la percepción del riesgo global.





