En las comunidades awajún de la Amazonía peruana, la organización comunitaria y la tecnología se han convertido en herramientas para responder ante inundaciones, derrames de petróleo, deslizamientos de tierra y otras emergencias que afectan a poblaciones alejadas de los centros urbanos.
En 19 comunidades del departamento de Amazonas fue instalado Jempe Etsejui, un sistema digital y comunitario de alerta temprana cuyo nombre significa “el colibrí informa”. El proyecto busca que las propias comunidades puedan detectar riesgos, activar respuestas locales y comunicar rápidamente las emergencias a las autoridades.
La iniciativa forma parte del proyecto Respuesta Rápida Indígena, ejecutado por Acción contra el Hambre con financiamiento de la Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO), y se desarrolló en coordinación con el Gobierno Territorial Autónomo Awajún (GTAA).
“Con el trabajo de toda la comunidad hemos logrado alzar sobre el nivel del agua nuestro pequeño puerto”, explicó Aníbal Díaz, autoridad de la comunidad awajún de Umukai, donde también se construyó un desembarcadero diseñado para reducir los efectos de las inundaciones.
Tecnología para comunidades aisladas
El sistema cuenta con centros comunitarios equipados con paneles solares y conexión a internet, desde donde las comunidades pueden emitir alertas ante situaciones de emergencia.
La herramienta busca fortalecer la capacidad de respuesta frente a fenómenos naturales, pero también ante amenazas relacionadas con actividades ilegales y daños ambientales, como la minería ilegal y los derrames de petróleo.
Matut Impi, vicegobernadora del GTAA, explicó que el territorio awajún comprende alrededor de tres millones de hectáreas y 528 comunidades, con una población cercana a 70 mil habitantes.
La dirigente señaló que las comunidades enfrentan problemas como minería legal e ilegal, narcotráfico, invasiones territoriales, trata de personas y afectaciones ambientales, además de dificultades para acceder a servicios de salud.
Ante este escenario, las comunidades han fortalecido sus propias estructuras de vigilancia y respuesta. De acuerdo con Impi, entre 2023 y 2026 las guardias comunitarias lograron detener 60 dragas utilizadas para minería ilegal en los ríos.
Defensa del territorio y la cultura
La organización comunitaria también busca preservar la identidad awajún mediante proyectos de artesanía, economía comunitaria y recuperación de su lengua.
Entre las acciones se encuentra la actualización de un diccionario awajún para recuperar palabras relacionadas con árboles, plantas y otros elementos de la biodiversidad que forman parte de su cultura.
Los awajún habitan principalmente en las cuencas de los ríos Marañón, Cenepa, Nieva y Santiago, en los departamentos de Amazonas, Loreto, San Martín y Cajamarca.
Su ubicación geográfica representa uno de los principales obstáculos para la atención de emergencias. Mientras que Bagua se encuentra a varias horas de las principales ciudades, algunas comunidades únicamente pueden ser alcanzadas después de largos recorridos por vía fluvial.
Santiago Manuin, especialista de Acción contra el Hambre, destacó que la relación de los awajún con los ríos ha sido fundamental para su organización y supervivencia histórica.
Un sistema que busca permanecer
Uno de los principales desafíos será garantizar que la infraestructura y los sistemas de alerta continúen funcionando una vez concluido el financiamiento internacional.
Organizaciones involucradas en el proyecto señalaron que la rotación de gobiernos y la falta de continuidad institucional pueden dificultar la permanencia de iniciativas de cooperación.
Aun así, para las comunidades, la infraestructura representa una herramienta que puede tener utilidad más allá de las emergencias.
En Umukai, por ejemplo, el nuevo puerto permitirá a los habitantes protegerse del sol y la lluvia y comercializar directamente los productos de sus parcelas, sin tener que trasladarse hasta otras localidades para venderlos.
Para Aníbal Díaz, el objetivo es aprovechar la infraestructura tanto en tiempos de emergencia como en la vida cotidiana.
“En épocas de desastre podremos actuar rápido con el sistema Jempe”, señaló el líder comunitario.






