El diestro toledano Álvaro Lorenzo salió a hombros por la Puerta Grande de la plaza de El Bibio, tras cortar una oreja al primero y otra al cuarto toro durante la primera corrida de la Feria de Begoña, celebrada este miércoles en Gijón.
La corrida, con seis astados de la ganadería La Quinta, estuvo marcada por la debilidad de varios ejemplares, especialmente después del tercio de varas. Solo tres de los seis toros mostraron condiciones suficientes para permitir el lucimiento de los matadores.
Lorenzo abrió la tarde con Velonero, un toro cárdeno de 493 kilos que mostró nobleza y fijeza desde los primeros capotazos. El toledano desarrolló una faena basada en series de naturales y buenos muletazos por el pitón izquierdo. Tras una estocada algo trasera, recibió una petición mayoritaria de una segunda oreja, que finalmente no fue concedida.
Con el cuarto, Numantino, de 501 kilos, Lorenzo volvió a mostrar clase y torería. El matador incluso pidió a los picadores que evitaran castigar en exceso al ejemplar. En la muleta, el toro respondió con fijeza y permitió largas series de naturales que provocaron los aplausos del público y los pasodobles de la banda de música. Una estocada efectiva le valió la segunda oreja de la tarde y aseguró su salida por la Puerta Grande.
La actuación de Ginés Marín estuvo condicionada por la falta de fuerza de los toros que le correspondieron. El segundo, Mediarroba, de 489 kilos, perdió facultades después de un prolongado puyazo y apenas permitió al jerezano desarrollar su faena. El quinto, Azulejo, de 489 kilos, tampoco ofreció opciones.
Además, durante la lidia del quinto toro, el banderillero Fernando Pérez, de la cuadrilla de Marín, fue empitonado cuando se dirigía hacia el burladero después de colocar el segundo par de banderillas. El subalterno sufrió una herida de aproximadamente cinco centímetros en el glúteo izquierdo y fue trasladado al Hospital de Cabueñes. En principio, la lesión no revestía gravedad.
El francés Clemente tuvo una tarde de contrastes. Con el tercero, Pelofino, de 465 kilos, no pudo lucirse debido a la debilidad del astado, que mostró dificultades para mantenerse en pie. Sin embargo, se desquitó con el sexto, Polluelo, de 526 kilos, al que sometió con largas series de muletazos. Tras una estocada hasta la bola y una fuerte petición de dos orejas, el presidente concedió una.
De esta manera, la primera jornada de la Feria de Begoña terminó con Álvaro Lorenzo como máximo triunfador, con dos orejas y salida a hombros, mientras Clemente obtuvo un trofeo y Ginés Marín se fue de vacío en una corrida condicionada por la falta de fuerza de los astados.





