Las autoridades reportan 67 denuncias de desaparición y solo 12 víctimas identificadas. La investigación apunta a una secuencia de fallas que habría permitido que un tren reanudara la marcha mientras otro permanecía detenido en la vía.
Las autoridades españolas intensificaron este viernes las labores de identificación de las víctimas de la colisión de dos trenes que dejó al menos 69 muertos, mientras decenas de familias esperan información sobre sus seres queridos.
El accidente ocurrió la mañana del miércoles, cuando un tren de la empresa estatal Renfe, que viajaba de Madrid a Sevilla, impactó por detrás a un convoy de la compañía Iryo que permanecía detenido en la vía, a unos 150 kilómetros al sur de la capital española.
En Toledo, donde se realizan las labores de identificación, familiares de pasajeros continúan a la espera de noticias. Algunos desconocen el paradero de sus seres queridos desde el día del accidente.
Javier Barrio busca a su esposa, quien viajaba en uno de los trenes en lo que sería su último desplazamiento laboral antes de jubilarse. El hombre relató que enfrenta la incertidumbre acompañado por sus dos hijos.
Por su parte, Cecilio Liébana informó que recibió la confirmación de que su sobrino, de 32 años, se encuentra entre las víctimas mortales.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó la zona y reiteró el compromiso de las autoridades para avanzar en la identificación de los fallecidos y proporcionar información a las familias.
“Estamos trabajando de manera incansable todos los poderes del Estado” para ofrecer “la mayor información cuanto antes”, afirmó.
Reportan 67 denuncias de desaparición
El último balance judicial citado en el reporte contabilizaba 67 denuncias de desaparición, algunas correspondientes a ciudadanos extranjeros de Argentina, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Japón, México, República Checa, Túnez y Venezuela.
Hasta ese momento se habían confirmado 12 identificaciones. Las autoridades advirtieron que las denuncias podrían corresponder a personas fallecidas que aún no habían sido identificadas.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no descartó que aumente el número de víctimas mortales. Explicó que, además de recuperar cuerpos completos, los equipos de rescate habían reunido hasta 31 bolsas con restos humanos, lo que complica las tareas forenses.
Mientras tanto, los trabajos de búsqueda continuaban entre los restos de los vagones, con apoyo de grúas y perros especializados.
El balance también incluía 39 personas hospitalizadas por las lesiones sufridas en el accidente. Según García-Page, todas presentaban una evolución médica favorable.
Investigan fallas en la operación ferroviaria
La investigación busca esclarecer por qué el tren de Renfe reanudó la marcha mientras el convoy de Iryo permanecía detenido.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que la secuencia habría comenzado con una avería informática que obligó a varios trenes a detenerse. De acuerdo con los primeros indicios, el centro de control de Madrid autorizó después al tren de Renfe a continuar a velocidad normal, pese a que el Iryo seguía inmovilizado varios kilómetros más adelante.
Puente señaló que el tren de Renfe recorrió aproximadamente 25 kilómetros y superó los 160 kilómetros por hora antes de la colisión. El funcionario calificó el accidente de “incomprensible” y rechazó renunciar al cargo mientras continúan las investigaciones.
El siniestro ha reavivado las dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria española. Según el





