La cineasta mexicana Vania Quevedo presentó Mi sangre es petróleo, un documental que explora las condiciones laborales de los trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) y las consecuencias que la actividad petrolera tiene en la vida familiar y social de comunidades de Tabasco.

La película, ópera prima de Quevedo, compitió en el Festival Internacional de Cine de Morelia y recibió el premio La Musa a Mejor Largometraje Documental. La directora explicó que el proyecto surgió de su experiencia familiar y de las ausencias de su padre, quien trabajó durante años en el sector petrolero.

A través de entrevistas con su padre y otros trabajadores de Pemex, la producción aborda las diferencias entre las condiciones laborales del personal de planta y las de quienes trabajan bajo contratos temporales. Entre los problemas expuestos están la inestabilidad laboral, los despidos y el desgaste físico y psicológico asociado con las largas jornadas y los periodos de aislamiento en plataformas marinas.

Quevedo, originaria de Macuspana, Tabasco, señaló que en su entorno familiar el empleo petrolero se consideraba una vía para alcanzar estabilidad económica y garantizar una vejez tranquila. Sin embargo, el tiempo dedicado al trabajo también tuvo consecuencias en la convivencia familiar.

La cineasta explicó que la realización del documental representa una forma de romper con una tradición familiar en la que su padre, abuelo y bisabuelo trabajaron en la industria petrolera. En su caso, decidió dedicarse a las artes, pese a las expectativas familiares de que continuara en ese sector.

La historia se desarrolla en una región donde la actividad petrolera ha tenido una presencia importante durante décadas. En Macuspana se descubrió el yacimiento José Colomo en 1951 y, siete años después, comenzó a operar el complejo industrial Ciudad Pemex.

El proyecto comenzó a desarrollarse en 2016, con la participación de la productora Rupestris Films, de Vania Quevedo, y de Omar Lara, productor ejecutivo de Disruptiva Films. La película también plantea cómo el trabajo petrolero influye en las expectativas de las nuevas generaciones, incluidas las mujeres que se incorporan a esta actividad.

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